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Seguridad en las redes sociales para padres e hijos [Infografía]

El pasado martes asistí a la charla “Pares i Fills davant d’Internet: Responsabilitat compartida”, organizada por el Centre Municipal de Creació Multimèdia de L’Hospitalet de Llobregat, con la colaboración de la Unitat d’investigació de delictes informàtics dels Mossos d’Esquadra.
El objetivo de la misma era poner a padres e hijos sobre aviso de los peligros que existen en la red, y de la necesidad de tener una comunicación fluida entre ellos, para solucionar los problemas que puedan surgir.

Fue especialmente interesante también la participación de los propios chavales durante la charla. Niños y niñas de entre 7 y 13 años aprox., que intervenían en las cuestiones que les planteaba el agente de los Mossos d’Esquadra que impartía la charla, y de las que se pueden extraer conclusiones interesantes:

  • La práctica totalidad de los niños de la sala afirmaba disponer de un smartphone.
  • Alguno de ellos habían recibido solicitudes de amistad o mensajes de desconocidos.
  • La mayoría de los niños se lo había comunicado a sus padres, porque consideran que aunque muchos no tienen un elevado conocimiento de estas tecnologías, creen que les pueden ayudar.
  • Todos aseguraban conocer el funcionamiento del smartphone, y de las redes sociales que utilizan. Por contra, cuando el agente les preguntó si conocían algunas normas y aspectos legales de las mismas, todos indicaron que no.


El agente señaló los puntos fuertes y débiles en cuestión de seguridad tecnológica tanto de los padres, como de los hijos. A los padres y madres les indicó la necesidad de ampliar sus conocimientos sobre estas herramientas, pero sobretodo de dedicarle más tiempo a sus hijos en esta cuestión, y acercarse a ellos con más empatía. En favor de ellos recordó a los chavales que las experiencias y la responsabilidad de los padres, pueden ayudarles a encontrar la solución al problema. El símil del partido de dobles de tenis que utilizó el agente es muy claro: entre dos se consigue ganar, uno solo lo tiene más difícil.

Una parte importante de la charla fue dedicada a darnos a conocer el perfil del acosador, con el fin de que se reconozca mejor la amenaza. Entre otros detalles, nos destacó los motivos por los que se mueve (sexo, odio, envidia, rechazo, venganza…), así como algunas herramientas y estrategias que utilizan para obtener información de la persona/s que le interesa: realizar llamadas falsas, investigar los perfiles, etc. Además, el agente señaló el recorrido judicial que sigue una denuncia, que puede terminar en algunos casos con penas de prisión para el/los detenidos, en el caso de que los hubiera, de hasta 4 años.
Por último, nos recordó que el uso de la imagen y datos de menores está muy protegido por la ley, y es por ello que nos animó a denunciar cualquier utilización no consentida o abuso.

Para finalizar, os dejo dos infografías (català y castellano) que he realizado en base a los consejos dados durante la charla, por si queréis descargarla, utilizarla y/o difundirla.


La conquista del miedo

by Johan Larsson
Bajaba las escaleras del metro despacio, cansada. Eran las 3 de una espesa y calurosa tarde de agosto en Madrid. Las nubes amenazaban lluvia, y al no llevar paraguas decidió volver a casa en transporte público. Sacó su ticket y de paso se conectó, llevaba toda la mañana tan inmersa en su trabajo que ni siquiera había echo una pausa para el café, ni por supuesto había visto si ese tío la seguía amenazando.
Actualizar. 4 nuevas menciones. Sí, todas suyas.

@amelia833 anoche no me contestastes, qué te pasa?…
@amelia833 vaya, ¿¿así que sigues enfadada? sabes, ayer por la tarde escribí un poema sobre ti, te lo mando al correo
@amelia833 te apetece tomar algo este finde?? me encantaría conocerte en persona, ya lo sabes
@amelia 833 oye, ¿ya te vale no? mira el correo

7 correos. 2 de ese estúpido. Uno es la poesía. Preciosa, como siempre. Escribe de maravilla. Antes de abrir el otro correo se da cuenta de que se ha olvidado la agenda en el trabajo. Es viernes, y la necesita para el fin de semana. Apunta todo: los cumpleaños, la compra, las empresas a las que manda su currículum y la carta de presentación… y sobretodo, sus relatos cortos. Lo que más le gusta en esta vida es escribir y leer.
Por suerte sólo había recorrido una parada. Decide bajar en la siguiente estación, y tomar el metro en dirección contraria.

Sale del metro. Llueve. Se apresura para llegar rápido al portal de la empresa. Está cansada. Una mirada fugaz reconoce a alguien, pero no se detiene. Llega al portal, sube las escaleras, recoge la agenda de la oficina y vuelve a la calle. Al salir echa un vistazo a su alrededor. Otra vez el miedo. Su temor es que la estuviese espiando. Sabe donde trabaja, es un lugar público donde puede ir cuando quiera. Pero no, cree ver fantasmas donde no los hay. Si fuese a verla lo reconocería, conoce su avatar en Twitter y cree que no es falso… pero… ¿Sería él la cara conocida que creyó ver antes?
En su cabeza todos son dudas, incertidumbres: el alquiler del piso, el trabajo precario y temporal, su salud… desde hace unas semanas conoce por Twitter a una persona amante de la literatura, con la que tenía tanto en común… tanto que ahora le da miedo. Ahora sabe que tiene más perfiles en Twitter, y trata de ligar con otras de la misma manera.

Amenazas, falsedades e insultos eran todo lo que contenía su segundo correo, que no quiso terminar de leer. Estaba llegando demasiado lejos, y no aguantaba más. Sólo dos personas, algunas del trabajo (donde no pudo evitar derrumbarse durante la mañana), sabían lo que estaba pasando, y la animaron a denunciar. Llegando a casa se prometió hacerlo y bloquearle, pensó incluso cambiar de número, porque también la acosaba por Whatsapp… pero el miedo la abrumaba y tenía muchas dudas. Se culpaba a sí misma continuamente. Se preguntaba si estaría equivocada, por qué le había facilitado tanto las cosas, si debía aguantar o esperar más tiempo. Pensó que a lo mejor con dejar de usar las redes sociales unos días, se olvidaría de ella…

Eran las 12.30 de la noche. Volvía de cenar de casa de unas amigas. Se sentó al borde de la cama, y reunió las fuerzas suficientes para volver a prometerse con fuerza acabar con eso.


*Dedicado a todas las Amelias.*

El valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedoNelson Mandela

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