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Periodistas informando sobre la situación en Ucrania vía Instagram

Desde hace tiempo muchos de los medios de comunicación más importantes del mundo hacen uso de las funcionalidades de Instagram, como otra vía para elaborar productos informativos. Hace unas semanas, siguiendo a través de las diferentes redes sociales el estado del conflicto en Ucrania, conocí el trabajo del periodista catalán Bricio Segovia, corresponsal de Russia Today (RT) en Kiev. Una labor muy peligrosa pero necesaria, como la de los miles de periodistas desplazados a las zonas de guerra, catástrofes naturales, o a países donde no existe o se restringe la libertad de prensa. Algunos de estos informadores, como Segovia en Ucrania, utilizan para realizar su trabajo la red social Instagram, para compartir in situ lo que pasa delante del objetivo de la cámara de su smartphone, acompañando las imágenes con descripciones del contexto.
Otro de los periodistas que están informando estos días en territorio ucraniano es Ed Ou. El comunicador canadiense, habitual colaborador de The New York Times, reporta unas imágenes que transportan con fuerza y sensibilidad la realidad de los sucesos que está viviendo el país.

Me resulta admirable la labor de estas personas que se juegan la vida cada día, la mayoría de las veces en terribles circunstancias, y que además emplean los medios necesarios para una mejor calidad de la información, y sobretodo que ésta llegue cada día a más gente. Si os interesa conocer el trabajo de algunos de estos profesionales en todo el mundo, Digital Trends destacó en este artículo a algunos de ellos.

El post de los 4 millones de Me Gusta

Si estás leyendo este post, probablemente hayas llegado atraído por la idea de conocer la genialidad que mereció tal cantidad de Me Gusta. Puede que hayas pensado que podría ser algo tremendamente imaginativo, trabajado, cuidado, ingenioso… o a lo mejor pensaste que tiene que ser un engaño. Si fue lo segundo, enhorabuena: efectivamente, se trata de un engaño masivo.


Leyendo sobre hoaxes en Facebook me he topado con la historia, contada por Media Culpa, de una página que se dedica a engañar burdamente a su extensa comunidad, haciendo llamadas a la acción bastante ingenuas, pero creando un efecto brutalmente viral. Es el caso de la publicación de la que hablo en el título: con ella, han conseguido más de 4 millones de likes, llamando la atención de la curiosidad de la gente con la pregunta: “¿Qué pasa en la imagen después de que hagas click en “Me Gusta”?

Obviamente no sucede absolutamente nada al darle al Me Gusta. La verdad es que cuesta trabajo creer que pueda haber tantísimas personas cayendo en esto. Y desde luego, una vez que descubres el engaño, lo más inteligente sería hacer click en “Ya no Me Gusta” ( :S y seguramente tendrían muchos más likes de no ser por esto!). Pero bueno, la mayoría de la gente aceptará de buen grado haber picado.

En esta página tienen en poca estima a sus seguidores, dado que hay otras publicaciones que no tienen desperdicio. Como esta, bastante “ingeniosa” también, en la que afirman que “el último comentario, ¡gana!”… 
47.702 comentarios, y subiendo. ¿Que se gana? ¿Cuando 

acaba el concurso? Ehm… ni idea 😀 / fuente: kullin.net

La finalidad de mi artículo de hoy era actualizar un poco la variedad de engaños que existen en Facebook, aunque todavía me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que cae en los más típicos, y que suelen estar asociados a causas humanitarias
Esta campaña afirma que Facebook donará 1 dólar por cada vez 
que 

compartamos 

esta publicación… Por supuesto que eso 

no sucederá, lamentablemente / fuente: digitaltrends.com

Estos son los que más me molestan, porque si bien la crueldad de quien genera estas “granjas de likes” (después cambian el nombre de la página, o los venden) no tiene límites, los usuarios de las redes sociales también tenemos que reflexionar al respecto, y ver que podemos hacer para que, una vez que ya somos conscientes de que estos engaños existen, dejar de caer en ellos. Hay que darle importancia a esto. Ya no sólo porque nos preocupe sentirnos engañados, sino porque con nuestras acciones amplificamos el bulo, no ayudamos a nadie más que a estos sinvergüenzas, y además podemos llevarnos de regalo algún virus o regalar nuestros datos personales, por ejemplo.

¿Qué podemos hacer los usuarios? Mucho. 
Lo principal, como he dicho otras veces, utilizar el sentido común. Pararse a pensar, no ser tan impulsivos… Muchas veces siempre tenemos algún resquicio de duda, porque la información cojea por algún lado, y es por ahí por donde debemos empezar a tirar del hilo para averiguar si se trata de un engaño o no. Creo que nuestra responsabilidad como usuarios la resume bien Fran Berkman en su artículo “Cómo detener un hoax de Facebook”:

1. Ser parte de la solución: Si somos ciudadanos de la red, y estamos continuamente haciendo periodismo ciudadano, debemos asumir las responsabilidades del oficio. Y esto consiste en intentar activamente, entre todos, hacer de Internet un espacio donde la desinformación cada vez lo tenga más difícil.

2. Investigar las fuentes y comprobar la información: Si las dan, obviamente, hay que ir a la fuente. Sino, hay que buscarla. A veces no tiene más misterio que hacer una simple búsqueda en Google para destapar el engaño, pero otras es más complicado, y la vasta cantidad de medios de comunicación que existen en Internet buscando la inmediatez en la información, consiguen muchas veces desinformar aún más. Si después de buscar, no logramos salir de dudas, no hagamos caso de la información.

3. Compartir los resultados: Haz que tu investigación no sólo sea útil para ti, comparte tus resultados con tus amigos en las redes sociales o publícalos en tu blog. Berkman también recomienda también ser cuidadoso en la redacción, para que la gente capte rápidamente el problema. También tener delicadeza cuando corrijamos o alertemos a alguien sobre el engaño en el que está incurriendo, sobretodo si se trata de una persona que no suele hacer spam, dado que todos hemos cometido errores en este sentido alguna vez.

4. Informar a las redes sociales: Es importante denunciar estas prácticas a la red social donde se esté haciendo: Facebook, Twitter,…

Sin duda sería iluso pensar en unas redes sociales libres de gente que se aprovecha de los demás, desde luego, pero podemos contribuir a ponérselo mucho más difícil para actuar, ¿verdad?

La gestión de la inmediatez de las redes sociales

by Craighton Miller
Cada día, probablemente cientos de personas dan conferencias sobre redes sociales en el mundo. En muchas de ellas, empezarán preguntándole al público: “si tuvierais que definir con una palabra a las redes sociales en Internet  ¿cual sería?” y probablemente varias personas estarán contestando la inmediatez.

Y es verdad, sobretodo en España donde somos campeones en número de dispositivos móviles, que la inmediatez en la comunicación cada vez es mayor. Tanto, que para muchas personas está resultando un problema, tan serio que consigue aumentar el rechazo hacia estos sistemas.
Ya sabemos que nuestra sociedad en el contexto tecnológico está divida, explicado a grandes rasgos, en inmigrantes digitales, es decir, las personas que han vivido el cambio tecnológico de las últimas décadas; y nativos digitales, los que han nacido con los mayores avances ya implementados. El proceso de adaptación, por tanto, es diferente, dado que la asimilación del aprendizaje es mayor en edades más tempranas, cuando estamos poniendo las bases de nuestra educación. Es en este punto donde quería expresar mi opinión acerca de la gestión de la inmediatez.

La base para una buena gestión de las redes sociales está en la formación. Aunque nuestra sociedad está dividida, existe un problema en común en este sentido, y es en el ámbito educativo. Para las personas que no han nacido con un móvil en la mano, y mucho más a las que son de por sí reacias a los cambios, la avalancha de inmediatez que suponen las aplicaciones, con todas sus notificaciones asociadas y pre configuradas,  son algo muy difícil de asumir, que les avasalla, como comentaba anteriormente. 
Pero para los nativos digitales, que no han asistido a ningún cambio, la falta de educación en el uso de las redes sociales conlleva graves problemas. Son niños y jóvenes que las utilizan con facilidad, a las que no supone demasiado problema que tengan docenas de alertas de Tuenti, 5 menciones y 8 retuits en poco rato, y decenas de grupos de Whatsapp, por ejemplo (es más, a muchos les encanta)… pero la dificultad está en distinguir el problema real: no son conscientes de la rápida y descontrolada introducción en los medios sociales que vivieron, y publican su intimidad sin ningún reparo, y la intimidad de otros incluso, o compran compulsivamente, o se desinforman – y desinforman (viralidad)-, y un importante etcétera de problemas y vulnerabilidades.

Es claro que todo es producto de la rapidez de consumo que se ha implantado en apps y redes sociales, un proceso bastante acelerado, en gran medida por el desarrollo de las tecnologías móviles y el progreso económico en este sector, y al que nos hemos introducido sin mucha precaución en muchos casos, y sin la formación adecuada en casi todos. 
Por eso, es importante la educación en la gestión de esta inmediatez, y eso es responsabilidad de todos: empresas, gobiernos, y por supuesto las personas, que tenemos que ser conscientes de que las redes sociales no son un mundo ni mucho menos fácil e inocente. Eso nos permitirá disfrutar de ellas para nuestro ocio, para nuestro trabajo, o para lo que queramos, de forma más segura, útil y productiva.

¿Por qué nos comportamos así en las redes sociales?

A menudo leemos artículos en los que se nos habla de los diferentes comportamientos que adoptan los usuarios en las redes sociales. Por ejemplo, recientemente Gizmodo publicaba la traducción de una infografía que definía doce diferentes tipos de personas: ‘ultras’ (todo el día en las redes), ‘dippers’ (los que picotean), ‘deniers’ (negacionistas de las RRSS)…
La práctica de etiquetar a los usuarios puede resultar útil para reconocer sus diferentes comportamientos, pero es obvio que realmente no se puede acotar en número todas las actitudes o reacciones de las personas, y mucho menos encasillar (todos somos a veces un poco ‘ultras’ y un poco ‘dippers’) o dividir a la comunidad, cosa que además es poco constructiva.
Pero una vez que tenemos identificados los comportamientos de las personas, el siguiente paso es tratar de conocer un poco el origen de los mismos, dado que puede algunos pueden tener una explicación sencilla, otros una un poco más compleja, y otros simplemente no tener solución posible (a nuestro alcance, claro).

Los comportamientos que mejor conocemos, aunque parezca mentira, son los de provocación de los denominados ‘trolls‘, sobre los cuales se han publicado numerosos artículos, blogs, manuales… La realidad es que existe tal cantidad de trolls debido únicamente a que existen a su vez una variedad casi infinita de motivaciones que la pueden causar (intereses profesionales, inferioridad, anonimato, humor, rabia…), en su mayoría relacionadas con sentimientos tan importantes como el enfado, la diversión y la experimentación. Son buenos los consejos clásicos de no alimentarlos (ignorarlos) e identificarlos rápidamente para que no cunda el ejemplo, tratando de hacer efectivas las normas para todo el grupo.

Otro de los comportamientos habituales en las redes sociales es el de la extensión de bulos. La gente difunde a menudo rumores sobretodo con información negativa. ¿Por qué se produce? La respuesta puede estar en un interesante estudio del Instituto Stevens de Tecnología, dado a conocer por iRescate, que concluía que este tipo de información se propaga fácilmente, y que son las personas que piensan más en sí mismas y que se ponen menos en lugar de los demás las que difunden más impulsivamente las informaciones falsas. Trabajar esa empatía sería, pues, la clave para ayudar a reducir los bulos en las rede sociales.

Y por analizar brevemente otro comportamiento totalmente diferente, veremos el caso de los usuarios influyentes, esos que preocupan tanto a empresas y gobiernos. Se trata de personas que tienen mucha influencia en el comportamiento de los demás, por su posición o su opinión. Según Rogers (2003) estos usuarios son de naturaleza innovadora, y se caracterizan por estar permanentemente al día, por lo cual tienen una capacidad alta de anticipación, y son bastante participativos. Sus motivaciones para actuar: informal o espontánea, por simpatía, amistad…, totalmente altruista; remunerada; experiencia positiva o negativa.

Tener en cuenta el origen de los comportamientos en las redes sociales nos ayuda a comprender su funcionamiento, y por tanto a tomar medidas para mejorar las relaciones en la comunidad.

Para saber un poco más:
– Lee este post de Miguel del Fresno sobre los usuarios influyentes en el Análisis de Redes Sociales.
– Consulta el documento de investigación “El nuevo líder de opinión en la web 2.0”.

El efecto boomerang del mensaje en redes sociales

Las redes sociales son pura comunicación, y cuando lanzamos un mensaje a la red se produce el llamado “efecto boomerang”. Es más, el origen de este efecto puede no estar ni siquiera inicialmente en un mensaje comunicado por nosotros en las redes sociales, pero sí que la reacción puede darse en ellas. Esto es: ante una acción nuestra (p. ej., enviar un tuit, o dar un discurso en TV), siempre se ha de esperar una respuesta, (en Twitter, serían tuits, retuits, follows, unfollows, trending topics…).
Un ejemplo llamativo son los últimos hashtags del Partido Popular. Lo pongo porque creo que en su plan de comunicación han sabido en este caso prever y manejar el efecto boomerang, después de los malos resultados de muchas de sus campañas anteriores, que fácilmente se volvían en su contra. 
El mes pasado, ante las peticiones al presidente de que publicase sus declaraciones de la renta en pleno escándalo Bárcenas, en medio de una grave crisis de reputación, el PP decidió dar la réplica a la oposición en las redes creando un hashtag que se viralizara fácilmente, y fueron bastante creativos: diseñaron un hashtag ambiguo (#quelaenseñeRubalcaba), y lanzaron el tuit con la intención de causar sorpresa (y bromas de todo tipo) con el cual lograron un gran impacto. Si bien es cierto que también la ingeniosa estrategia pudo hacer mucha sombra al mensaje, seguramente en el PP diesen el objetivo por cumplido, porque de hecho han repetido la estrategia en alguna ocasión más.
Preveer los “daños colaterales” de nuestra comunicación en redes sociales es importante, pero más aún es no tenerlos. Por eso, siempre hay que tener cuidados los siguientes aspectos que yo considero bastante importantes:
  • Mensaje contrastado: Nuestra información siempre tiene que tratar de ser rigurosa 100%. De lo contrario, tendremos que asumir que alguien puede responder atacando esas lagunas.
  • Reponsabilidad: Ser conscientes de que todos los mensajes son responsabilidad nuestra. Borrar las pruebas en la era de Internet es bastante difícil, pero aunque no lo fuera, siempre habrá una  mejor respuesta a nuestras acciones si asumimos las consecuencias de nuestra comunicación, tanto si es positiva como negativa.
  • Ser coherentes: Si un mensaje es sincero, transparente y coherente con lo que trabajamos a diario, la reacción de nuestros seguidores seguramente irá encaminada en el sentido habitual.
  • Respetar: Va acorde con el punto anterior. No se puede tratar de agradar a todo el mundo pero sí cuidar al máximo de ser respetuosos, y se debe escuchar activamente los mensajes que nos devuelven nuestros seguidores, si el respeto es recíproco, claro (nunca enzarzarse con trolls o fans).
  • Invertir tiempo: Las redes sociales requieren dedicación. Si nos precipitamos en el mensaje, o no atendemos una crisis a tiempo, es muy probable que la “bola de nieve” crezca.
Para saber un poco más:
– Apúntate también estos 10 consejos del blog de Melissa Agnes [ing.]
– La coach Mar Cantero explica muy bien el efecto boomerang en este artículo de Piensa, es gratis.

Cuando la respuesta está en un grupo de Facebook

Muchas veces se hace un uso superficial (también válido, claro) de las redes sociales. A menudo para muchos usuarios no va más allá de un mero entretenimiento: leer, comentar, subir una foto,… e incluso ‘trollear’. Por otro lado están las empresas, batiéndose el cobre en las redes para conseguir fans o followers, promocionarse, atender a sus clientes… En medio de todo esto y más, se encuentra un padre, Diego, desconsolado con la enfermedad de su hija.
Diego un día decide introducir todas sus esperanzas en un mensaje que difunde por todos los grupos que encuentra en Facebook relacionados con la epilepsia que padece su pequeña. Busca otros afectados por la mutación del gen PCDH19, una enfermedad rara detectada muy recientemente. Los síntomas descritos en el mensaje de Diego coinciden con los de la hija de Sara, una madre de Barcelona. Tras varias conversaciones, Sara realiza unas pruebas genéticas a su hija, que resulta diagnosticada por la misma enfermedad.
Con su acción, Diego no sólo logró su objetivo, sino que ha dado la oportunidad a la hija de Sara de comenzar a recorrer el camino de la mejora de su calidad de vida. Una oportunidad que, sin la ayuda de la conexión a través de Facebook, quizás no habría llegado, o lo habría hecho mucho más tarde.
Como he comentado en otras ocasiones, la formación de grupos sobre diversos temas fomenta el asociacionismo, una herramienta básica para el aprendizaje mutuo y el aumento del conocimiento personal y colectivo sobre un determinado interés. Además, las redes sociales son buenos transmisores de otros valores humanos imprescindibles como la solidaridad y la cooperación, muy importantes sobretodo hoy día para sacar adelante iniciativas que puedan paliar en buena medida las carencias en determinadas situaciones que vivimos en la actualidad. 
Iniciativas que, además de información, necesitan recursos económicos, y aquí es donde entran las plataformas de crowdfunding, de las cuales las redes sociales son las mejores aliadas. Un ejemplo: la actual campaña que ha comenzado FEDER para recaudar fondos para las personas con enfermedades raras. Recientemente he leído un post muy interesante sobre el tema que quería compartir con vosotros, en el que Ricard Valls, consultor de marketing social, analiza el fenómeno del crowdfunding: plataformas, usos, recaudación, potencial…

La historia de Diego es sólo un ejemplo de lo que sucede cada día en las redes sociales. Miles de personas prueban a buscar a través de ellas la respuesta, en forma de dato, donación, apoyo o consejo. Pero como siempre digo, para no abrir puertas en falso, lo más importante es contrastar la información que se obtenga en las redes sociales con los profesionales o asesores cualificados en la materia.

Los anuarios de la web social

Captura de pantalla de la visión expandida del “Data visualization resources Network  
En el día a día podemos comprobar la descomunal cantidad de información y la enorme velocidad en la que la misma pasa de un primer a un segundo plano. Tanto, que cada vez se hace más necesario el uso de  instrumentos de información, como son los anuarios, que nos facilitan reunir la retrospectiva sobre uno o varios temas de un periodo de tiempo.
Los anuarios son, según la definición de la RAE, libros que se publican cada año como guía para determinadas profesiones…” y “revistas de prensa de periodicidad anual”.
Las redes sociales pueden ser excelentes fuentes de información para crear buenos anuarios. Y creo que éstos son necesarios para conservar la información, para ayudarnos a entender la actualidad, y a veces también para devolverle su legítimo valor a los acontecimientos.
Para ilustrar esto que os digo, creo que un estupendo ejemplo es un Storify publicado hoy por Premsaindignada, gracias al cual vamos a poder comprender mejor la importancia de estos instrumentos que nos facilita la web social para recopilar información. Premsaindignada son unas personas que forman parte de la subcomisión de prensa del movimiento 15M en Barcelona, y que han realizado una labor de documentación excelente recogiendo aquí algunos hechos graves relativos a la censura a la prensa realizada en nuestro país durante 2012. Son tuits y noticias a veces ocultadas por los medios de comunicación de masas, o que ocupan un breve párrafo dentro de una crónica. Hechos muy incómodos para determinado público, demasiado fugaces incluso en las redes sociales. Pueden en ocasiones interpretarse como hechos aislados pero, observados en su totalidad, toman una tremenda relevancia.
Como se ve claramente, la mayoría de las denuncias de censura provienen de las redes sociales. Os voy a dar mi opinión: creo que son un ámbito donde el periodista consigue expresarse con más libertad, un campo donde pueden dar una visión más objetiva, más espontánea e inmediata, sin que obviamente dejen de existir inconvenientes, y seguramente por parte de sus empresas (si no son informadores freelance) ciertas formas de coacción.
Pero siguiendo con el tema de los anuarios, os voy a recomendar una aplicación para los que sois usuarios de Twitter y queréis tener una buena muestra de lo que habéis hecho este año en la red social. Se llama Vizify, y es una herramienta que nos genera rápidamente nuestro anuario personal en Twitter. Personalmente creo que puede resultar curioso y útil, porqué no, conocer cual fue tu “Golden Tuit”, es decir, el más retuiteado del año, o tu “Golden Follower”, el seguidor que más te ha mencionado en 2012, así como los acontecimientos y las épocas en las que más has tuiteado.
Por último, (¡y no menos importante!) echar un vistazo a la estupenda galería “2012 in Data Visualization”, una colección de infografías de este año compuestas con grandes conjuntos de datos sobre diversos temas (política, igualdad, ideas, transporte…) que me ha parecido muy interesante.
Y, si no nos leemos antes, Feliz Navidad, y que disfrutéis mucho estos días 🙂