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El agujero negro de la Ley Mordaza

“Yo respeto a las leyes, según sean respetables o no. Porque una cosa son las leyes y otra la justicia. Con frecuencia las leyes coinciden con la justicia, pero muchas veces las leyes son injustas. Las leyes son la encarnación de la voluntad del poder. Y al poder le conviene salir ganando siempre.”

(José Luis Sampedro)

Ha llegado. Hoy 1 de Julio de 2015, ha entrado en vigor la Ley Mordaza en nuestro país. La ley que, como ya la mayoría de la gente sabe gracias a las redes sociales, los blogs, y la excepcional cobertura de algunos medios de comunicación como Periodismo Humano, elDiario.es, La Marea y algunos otros, así como informes y denuncias de ONG’s y organismos nacionales e internacionales, vulnera gravemente derechos fundamentales referidos a la libertad de información, de expresión, de reunión, de defensa de las libertades.

Con frecuencia vemos las diferencias en la aplicación de las leyes. Ya no en cómo se aplican al 1% de la población, y al restante. Sino que entre ese 99% también se aplican con diferencias entre nosotros. Una de las pruebas más horrorosas de esto, y el ejemplo de lo que sucede cuando las autoridades se saltan todos los límites, es el documental ‘Ciutat Morta’.

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Pero, ¿cuáles son ya esos límites? ¿existen?
Yo creo que esta ley también es una muestra de que se los han cargado. No sé mucho de Derecho, pero a priori me parece un inmenso agujero negro en el que cabe prácticamente todo. Tal vez ahora ya no podamos escribir un tuit para convocar una manifestación. Pero lo haremos a través de Whatsapp. Y seguramente la policía investigue nuestros whatsapps, y la ley también lo ampare.
La ley no te permitía defender con uñas y dientes tu casa, tu techo y una de las raíces que te sujetan a la tierra, a tu entorno, a la sociedad. Y ahora, tampoco nos podremos sentar ante su puerta y aguantar sin aspavientos, sin defendernos. Hace unos días, unos concejales del Ayuntamiento de Cádiz que lo hicieron, salieron en volandas llevados por la policía. Muy ilustrativo todo.
Tenemos un Gobierno que persigue tuits de humor, que aunque sean de pésimo gusto (para mi incomprensible, así soy yo hoy día) como las viñetas de Charlie Hebdo. El Partido Popular y su poder ha estado a punto de lograr incapacitar en menos de 24 horas a un cargo electo por el simple hecho de publicar un tuit. Un partido fundado por un ministro franquista como Manuel Fraga que justificó penas de muerte y luego tuvo cargos en democracia, un partido que tuvo un presidente como José María Aznar que inició una guerra injustificada, un partido en cuyas filas casi a diario se reproducen imágenes y declaraciones faltando al respeto de las víctimas de un genocidio que aún está sin reconocer… Y todo, sin juicio alguno. Gratis. Y utilizando el nombre de España, y de sus ciudadanos.

Todo dejó de ser justo hace tiempo. Porque actúan con un espejo para transformar su miedo en el nuestro. Su desgobierno interno y externo, sus incapacidades, reflejadas en acciones cotidianas que nos alejan más y más de ellos.
Por eso no hay que rendirse. A las 00:00 horas de este 1 de Julio entró en vigor la ley, pero también comenzó la cuenta atrás para que deje de estarlo. Porque muchos nos negamos. Y porque lamentablemente te hacen retroceder para poder avanzar más después. Con desobediencia versus resiliencia, y con el feliz compromiso de todas, en las redes y en las calles.

“Junto a los diarios a La Marea y Diagonal iniciamos nuestra firme oposición y defensa activa, como periodistas y ciudadanos, contra estas leyes ilegales y manifestamos públicamente nuestro deber moral de desobedecerlas, aunque tengamos que pasar a la clandestinidad, como en el franquismo, para defender de nuevo las libertades fundamentales violadas en España.” 

(Javier Bauluz, director de Periodismo Humano)


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El atrevimiento de la ignorancia

En este blog normalmente hablo sobretodo de redes sociales y de bibliotecas, pero también de lectura… hoy le dedico el post a esto último, y con la política como trasfondo.

Es curioso. A Harry Truman, el hombre que ostentara el cargo de Presidente de los EE.UU. en la época más turbulenta del siglo XX – a la que contribuyó de forma terrible en varios acontecimientos- se le atribuye una frase que leí hace poco y que me viene a la mente escuchando a la Presidenta del Gobierno de Navarra (ahora en funciones), Yolanda Barcina. “No todos los lectores son líderes, pero todos los líderes son lectores”. Qué ironía.

Titulo este post con otra frase inspirada en una mi habitual de mi padre: “¡Qué atrevida es la ignorancia!”. Y es que escuchando a la candidata del PP de Navarra, es imposible no pensarlo también. Me he tomado la molestia de transcribir parte de la entrevista en la que se ven algunas de las carencias de esta persona ya no sólo como supuesta líder territorial de su partido, sino también de su capacidad, y de su nivel cultural.
A Barcina no se le debe exigir que sea una intelectual, pero sí que gestione con responsabilidad sus intervenciones y los lamentables argumentarios elaborados por sus asesores, hablando de un libro sin haberlo leído, y utilizando unos hechos históricos que no se pueden comparar absolutamente a nada. Y esto es algo mucho más trascendente y preocupante que hechos tan absurdos como aquella carta de despedida en Facebook de la concejal de Cultura de Valencia con más de 30 faltas de ortografía.
También, y dicho sea de paso, en la nueva política se debe exigir otra forma de comunicación con las personas, ya sea ésta verbal o no verbal, y también en el tono, en el método, en los medios (también en las redes sociales)… Es curioso que el único atisbo de autocrítica del Partido Popular haya sido que les ha faltado “un poco de piel”, y no haber sabido comunicar mejor. Pues si esta es la forma de empezar a arreglarlo, con el discurso del miedo más exacerbado que nunca, mal han comenzado:
Programa Los Desayunos de TVE, 27 de Mayo de 2015. 3 días después de las Elecciones Municipales y Autonómicas
– María Casado (TVE): “¿Qué mensaje saca usted de los ciudadanos después de las elecciones? Ustedes son la lista más votada pero no pueden pactar ni sumar con nadie… ¿Qué mensaje se lleva usted? ¿Qué ha podido fallar?”


– Yolanda Barcina (Partido Popular): “Pues que es un momento yo creo para reflexionar los partidos políticos, los ciudadanos con nuestro voto, para saber dónde vamos,… y no sé, yo de alguna forma pues me acuerdo de ese libro, de ‘El Mundo de Ayer’ de ese judío que lo escribió, de ‘Stiffei’ (sic) porque las cosas pueden cambiar, pueden cambiar como cambiaron en la Alemania de esos años antes de las Guerras Mundiales, puede cambiar como cambió en Venezuela, como cambió en Argentina hacia ahí. Porque puede ser alcaldesa de Barcelona una persona que no le importa, que bueno no le importa no, que defiende que se ocupen las propiedades privadas. Bueno, pues aquí hay un vuelco, un vuelco de electores, un vuelco de todos los partidos políticos donde tendremos que reflexionar (…) insisto, porque las sociedades pueden cambiar como en Venezuela, en Argentina, o en la Alemania antes de Hitler. Esto son datos históricos, y habrá que reflexionar”.

“(…) A veces pensamos que no cambia nada, y cambian muchas cosas por supuesto que cambian… y hay pues ejemplos muy claros, insisto como ese libro que a mi me gustaría que leyésemos todos de “El Mundo de Ayer”, escrito por este judío que nació en Alemania, que se suicidó en Brasil porque… bueno, porque pueden cambiar situaciones de muchas cosas, y a mi pues la verdad es que lógicamente me preocupa que se pueda apoyar a un partido político que acepta que te okupen una vivienda particular si la tienes vacía en un momento determinado. Bueno, pues esta es una realidad, hay que ver lo que ha pasado en otros sitios, comparar, ver lo que sucede en nuestro caso. Ver, pues quién puede ser alcalde de Zaragoza, quién puede ser alcalde de Madrid, qué defiende, y reflexionar durante estos cuatro años.”

Pues como dice la propia Barcina: ella, y otros que también se están retratando con sus declaraciones, están a merced de nuestra “reflexión” como ciudadanos de que siga “ocupando” un cargo público para gestionar los recursos de todos. Entre ellos, la cultura.

Entrevista con… Ian Clark

Hace tiempo, durante el movimiento Occupy Wall Street, ví una fotografía en internet de una chica con una pancarta que decía “You know things are messed up when librarians start marching” (Sabes que todo está hecho un desastre cuando los bibliotecarios empiezan a manifestarse)
Esta semana pasa por El Mundo Web Social un bibliotecario radical, Ian Clark (@ijclark), al que conocí a través de Twitter hace unos años con el movimiento Voices for the Library, del cual fue co-fundador. Actualmente ejerce en la biblioteca de la facultad de Psicología de la Universidad de East London, trabajo que compagina con otras ocupaciones como editor de la revista británica Journal of Radical Librarianship (en acceso abierto), administrador de Informed y colaborador de otras publicaciones como The Guardian, e Information Today Europe.

Comentada brevemente parte de su trayectoria profesional, lo mejor es que leáis la extensa, profunda e interesante conversación que he tenido con él, porque creo que es la mejor forma de comprender su concepto del trabajo en una biblioteca y del uso de las tecnologías, que he de decir, es una forma de pensar bastante en sintonía con la mía.


Ian, tú trabajas en una biblioteca universitaria. ¿Qué piensas sobre vuestra formación y adaptación hasta el momento a las redes sociales en este ámbito?

Ian Clark: Bueno, yo creo que los medios de comunicación social han recorrido un largo camino en nuestras bibliotecas en los últimos años. Teniendo en cuenta que ha habido cierta resistencia a utilizar estos medios, yo diría que hemos avanzado bastante en los dos últimos años. Las herramientas de comunicación online ya no son vistas como una opción que podamos ignorar, porque se han convertido en esenciales dentro de nuestro “arsenal” de comunicaciones.

No obstante, claro que todavía hay bibliotecas que, aunque ven su utilidad a nivel de organización, todavía no ven el valor de las redes sociales como herramienta profesional que debieran utilizar. Esto se debe en parte a algunas dificultades para fomentar el discurso profesional, y permitir a la profesión el progreso de una forma que tal vez antes no era posible cuando los bibliotecarios estaban más alejados (también respecto a la distancia entre ellos). Creo que es importante hablar sobre su importancia y demostrar el valor de la participación en las redes sociales, aunque al final tenemos que aceptar que algunos no van a ser “convertidos”.

Echando un vistazo a tu presentación “Designing a better library experience”, hablas de algunos conceptos fundamentales a desarrollar, incluyendo el compromiso como la base de una fuerte comunicación abierta. ¿Cómo explicar a los directores de las bibliotecas que hay que invertir en la comunicación online?

I. C.: Creo que es de vital importancia en el clima actual que bibliotecas, instituciones y usuarios se unan. Creo firmemente en las estructuras organizacionales planas, y pienso que los usuarios deben participar en la gestión global de la biblioteca tanto como sea posible. Desde luego que tardaremos un tiempo en llegar a eso, pero la comunicación es un elemento clave para sentar las bases para llegar a ese nivel de integración. 

Estoy convencido de que la estrecha cooperación entre los usuarios y la biblioteca dará lugar a un mejor servicio que satisfaga sus necesidades y fortalecer el vínculo entre ambos. Esta fortaleza  tiene una serie de efectos positivos, sobre todo una percepción buena de la biblioteca por parte de quien la utiliza. A través de un diálogo abierto y eficaz, podemos asegurar una poderosa relación que beneficia a la biblioteca, y a la institución en general.
Eso sí, para eso esta debe ser una conversación en relación de igualdad, sin jerarquías, y asegurarnos de que aprendemos tanto como lo que se supone que deben “aprender” gracias a nosotros. Esto último es especialmente importante, dado que las redes sociales nos proporcionan un foro público que, si se emplea bien, puede proporcionarnos mayor colaboración y cooperación.

En definitiva, tanto si queremos un modelo de biblioteca competitivo, mercantilizado, o colaborativo, las redes sociales tienen un papel fundamental porque nos acercan al usuario, con los consiguientes beneficios mutuos que ello supone.

En tus artículos hablas a menudo de una progresiva mercantilización de los servicios de las bibliotecas. ¿Crees que las bibliotecas en las redes sociales se dirigen al ciudadano como un consumidor o cliente, o como un ciudadano con derechos?

I. C.: Soy muy crítico con el uso de términos neoliberales que actúan como facilitadores de una dañina y regresiva ideología. Es por eso que trato de evitar ciertos términos, porque creo que son inadecuados para la gente que trabajamos en bibliotecas. Por ejemplo, “consumidor” inmediatamente crea una barrera entre nosotros y el usuario, que luego tiene que ser superado por lo general, utilizando estrategias de marketing. En mi opinión, que es la de alguien que ha trabajado en el sector del ‘retail’ años atrás, el cliente interactúa con el servicio a un nivel muy limitado. Un minorista vende un producto acabado que el usuario compra y utiliza.

En una biblioteca académica la relación es más de sociedad o equipo, en la medida en que trabajamos con los alumnos en la co-creación de conocimiento, asegurándonos que reciben la mejor información posible, y en definitiva colaboramos para conseguir ciudadanos informados y educados. El buen conocimiento o educación no se puede comprar, porque depende tanto del usuario como del proveedor del servicio. Es otro tipo de relación diferente a la de vendedor/comprador.

Esto también es válido para las bibliotecas públicas. Estas no están ahí para vender, sino para ayudar a garantizar la alfabetización del ciudadano, tratar de lograr que sea capaz de desempeñar plenamente su papel en la democracia. Esto se hace, por ejemplo, asegurando que todos los niños sean iguales en cuanto a acceso a los recursos informativos, o luchando contra la brecha digital proporcionando acceso a Internet para que todas las personas puedan tener a su alcance los servicios sociales, e intercambiar información online. Las bibliotecas públicas no van de producir y facilitar un mayor consumo sino de garantizar, en la medida de sus posibilidades, que cualquier ciudadano pueda participar en igualdad de condiciones en la sociedad.


“Muchas se comunican con los usuarios como si fueran clientes, consecuencia de un discurso para fomentar la creencia de que los beneficios económicos y el consumo deben ser prioritarias”


Concluyendo, sin embargo yo diría que en la actualidad muchas de estas instituciones están orientadas a comunicarse con los usuarios como “clientes”. Y esto es consecuencia de un cambio en el discurso para fomentar la creencia de que los beneficios económicos y el consumo deben ser las principales preocupaciones, mientras que la participación en democracia y el tratar a las personas como ciudadanos deben ser preocupaciones secundarias (cuando no lo deben ser en absoluto). Esto es debido, en mi opinión, a una ideología neoliberal ya arraigada que ha corrompido nuestros servicios públicos, y que priorizan el afán de lucro por encima del bien público.

Formas parte de “Radical Librarians” en Inglaterra (también de la campaña “Voices for the Library”) surgidos a raíz de la difícil situación de las bibliotecas públicas por las políticas de recortes del Gobierno de Cameron. Este movimiento tiene una buena presencia en redes sociales. ¿Cómo crees que están ayudando a abordar la situación a partir de los eventos y la web social?

I. C.: Bueno, Radical Librarians no fue sólo una respuesta a la denominada agenda de “austeridad” en Reino Unido. También es una reacción contra el aumento de la comercialización de las bibliotecas en general, y la corrupción gradual de la profesión, como el abandono de la ética con la esperanza de permanecer “relevantes”. Damos un enfoque renovado sobre las raíces de la profesión. Hemos ido creciendo poco a poco, y creo que hemos visto ya ciertos cambios en la retórica de los profesionales desde la aparición del colectivo, aunque soy realista sobre en qué medida lo hemos logrado. Y tampoco ha estado exento de dificultades.

Inicialmente hubo muchas voces despectivas que fueron desalentadoras y desafiantes para algunos de nosotros que deseábamos abrir espacios para conversaciones que hasta entonces estaban cerrados. También está además el peligro del burn-out, de tener expectativas poco realistas de lo que podemos lograr. Yo creo que es fundamental ser idealista de pensamiento y obra, pero realista en las expectativas. Con demasiada frecuencia el idealista puede ser demasiado optimista sobre lo que se espera lograr y, al hacerlo, corre el riesgo de agotarse y desanimarse si sus expectativas no se cumplen.

Creo que es importante entender que la construcción de una alternativa duradera requiere tiempo. Lo que es vital es la construcción de la infraestructura, ya sea a través de reuniones (no me gusta el término “desconferencias”, pero supongo que es el término coloquial), revistas, blogs y redes sociales. La construcción de marcos radicales es crucial para lograr lo que queremos lograr, y nuestras mentes deben centrarse en eso en lugar de resultados.

“Están sirviendo para consolidar las ideas, aumentar la difusión y una comprensión más clara de lo que significa ser radical en nuestra profesión”


En concreto en Radical Librarians, serían la revista, las redes sociales y las reuniones los medios para consolidar las ideas, para aumentar las posibilidades de difusión y una comprensión más clara de lo que es ser radical respecto a los profesionales de la información. Antes de RL había poco espacio para esto en público. Creo que, por su naturaleza, la aparición de estas bases ya es importante de por sí, porque a largo plazo ayuda a tratar las preocupaciones y siembra las semillas del cambio radical. Es un camino largo, pero con un continuo enfoque en estas bases es nuestra mayor esperanza para desafiar el status quo.

Comparto contigo esta reflexión. Los bibliotecarios, tanto en la biblioteca como en las redes sociales, trabajamos para mejorar el acceso a la información por parte de los ciudadanos. La gente puede tener más conocimientos pero… ¿cómo se llega a dar cuenta de su libertad para cambiar las cosas?

I. C.: Creo que es vital que nosotros, como bibliotecarios, facilitemos el acceso a la información sobre las alternativas. En el clima actual, político y profesional, estamos acosados por el mito de TINA (‘There Is No Alternative’). A nivel político esto se manifiesta en la creencia de que la “austeridad” es el único camino lógico para asegurar el bienestar social y económico. A nivel profesional, se traduce en la adopción del lenguaje y las estrategias de mercado. Y cualquiera que busque alternativas abraza riesgos, tales como ser tachado de anticuado, o de no reconocer la realidad moderna.

Yo veo como fundamental facilitar una conciencia elevada de nuestra libertad para cambiar las cosas. Y no sólo en términos de ciudadanía, sino también profesionalmente. El mito de que los bibliotecarios somos neutrales es un problema que afecta a nuestra profesión, y tiene que ser superado. Somos una profesión política, que toma decisiones políticas con todos los documentos que compramos, y cada colección que mantenemos, porque nuestras decisiones se filtran a través de nuestras propias creencias y prejuicios. Es un imperativo para proporcionar la información necesaria, para que los usuarios hagan sus propios juicios. No tenemos que aconsejar a los usuarios, pero sí asegurarnos de que las fuentes de información que les facilitemos son válidos y tienen una base empírica sólida, y tener cuidado con el peligro de aplicar la misma importancia a todas. También debemos tomar conciencia de los riesgos inherentes a los recursos que utilizan, pero ser conscientes de que vayan en una dirección intelectual. Al facilitar el acceso y garantizar esa dirección, empoderamos a los usuarios y alentamos a una mayor libertad intelectual, y por lo tanto, permitimos una mayor conciencia de su libertad para generar el cambio.


Debemos abrazar la naturaleza política de nuestra profesión. Darnos cuenta de que nuestra misión principal es ofrecer igualdad de acceso a la información para todos. Eso, en términos de nuestro sistema democrático, significa facilitar el acceso a la información del gobierno, que es como guiar a la gente a pedir cuentas a los gobernantes. Esto significa darle a las personas las herramientas por ejemplo para protegerse de la vigilancia del estado y violaciones de su privacidad (ver página del proyecto Library Freedom Project).
La enseñanza de estas habilidades puede llegar a socavar la estructura actual si la gente toma conciencia de los métodos por los que se puede proteger del sistema, la apropiación capitalista de sus datos y de una peligrosa agenda neoliberal. Proporcionar tales habilidades puede ayudar a los ciudadanos no sólo a entender cómo pueden iniciar el cambio, sino también ser dueños de su propia libertad. Conseguir ciudadanos conscientes de su libertad para participar y transformar el mundo deberían ser absolutamente prioritarios para nuestra profesión, ya que sin el conocimiento de esas libertades no podremos nunca llegar a ser verdaderamente libres.

Periodistas informando sobre la situación en Ucrania vía Instagram

Desde hace tiempo muchos de los medios de comunicación más importantes del mundo hacen uso de las funcionalidades de Instagram, como otra vía para elaborar productos informativos. Hace unas semanas, siguiendo a través de las diferentes redes sociales el estado del conflicto en Ucrania, conocí el trabajo del periodista catalán Bricio Segovia, corresponsal de Russia Today (RT) en Kiev. Una labor muy peligrosa pero necesaria, como la de los miles de periodistas desplazados a las zonas de guerra, catástrofes naturales, o a países donde no existe o se restringe la libertad de prensa. Algunos de estos informadores, como Segovia en Ucrania, utilizan para realizar su trabajo la red social Instagram, para compartir in situ lo que pasa delante del objetivo de la cámara de su smartphone, acompañando las imágenes con descripciones del contexto.
Otro de los periodistas que están informando estos días en territorio ucraniano es Ed Ou. El comunicador canadiense, habitual colaborador de The New York Times, reporta unas imágenes que transportan con fuerza y sensibilidad la realidad de los sucesos que está viviendo el país.

Me resulta admirable la labor de estas personas que se juegan la vida cada día, la mayoría de las veces en terribles circunstancias, y que además emplean los medios necesarios para una mejor calidad de la información, y sobretodo que ésta llegue cada día a más gente. Si os interesa conocer el trabajo de algunos de estos profesionales en todo el mundo, Digital Trends destacó en este artículo a algunos de ellos.

Las redes sociales en las 13as Jornades Catalanes d’Informació i Documentació

Se ha celebrado estos días en Barcelona la 13ª edición de las Jornades Catalanes d’Informació i Documentació, organizadas por el Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de Catalunya, del que soy miembro, y por la Biblioteca de Catalunya. Los actos centrales del evento tuvieron lugar en el espacio del Institut d’Estudis Catalans durante la jornada del 22 de Noviembre, y se comentó en Twitter con el hashtag #13JCD.
En algunas de las charlas y mesas redondas a las que asistí durante ese día se habló de redes sociales y nuevas tecnologías.

Por ejemplo, y aunque brevemente, durante la interesante charla sobre la actualidad del libro electrónico, de Iolanda Bethencourt y Josep Ma. Vinyes, con el título “Llibres, àtoms i bits”, se apuntó la importante tendencia al alza el uso de las redes sociales como herramientas que favorecen notablemente la lectura social, compartiendo notas, chateando, haciendo recomendaciones…

Pero me voy a centrar en este post en destacar algunos puntos de la relevante conferencia “Cap a una intel·ligència col·lectiva”, de la psicóloga social Dolors Reig, la cual sigo con mucho interés todo lo que escribe sobre web social, psicología y educación, en las redes sociales y en su web El Caparazón
Algunos apuntes que pude extraer de su charla:

  • Derribando mitos –> Se pueden desmentir algunos mitos recurrentes sobre las redes sociales, como que el contacto entre las personas no significa lo mismo en el mundo físico y el virtual. En su opinión (y en la mía) se trata de una consideración que suele ser sostenida por personas que aún no se han adaptado.
  • Compartimos por naturaleza –> Las redes sociales nos atraen entre otras cosas porque es una necesidad natural del ser humano el compartir, ayudar y cooperar.
  • ¿Qué queremos conseguir en las redes sociales? –> Otras necesidades que cubren las redes sociales: sentimiento de afiliación, reconocimiento y autorrealización,… Este tipo de aspectos son importantes para las personas, sobretodo una vez tienen cubiertas las necesidades básicas.
  • Evolución de algunas redes sociales –> Con la irrupción de WhatsApp, el uso de Facebook está evolucionando, utilizándose cada vez más los grupos de interés, dado que muchos usuarios usan cada vez más WhatsApp para las conversaciones más directas o inmediatas.
  • Somos “informívoros” –> Las redes sociales nos aportan seguridad, y nos hacen más organizados, sociables y justos. Fueron un ingrediente indispensable para el desarrollo de las revoluciones árabes y el movimiento 15-M en España.
  • Las nuevas plazas y mercados –> Estos lugares, donde antiguamente la gente acudía para ponerse al día de lo que sucedía, son el equivalente a las redes sociales. La influencia y valoración de estos medios por parte de los jóvenes es mucho mayor que la de los denominados ‘mass media’ tradicionales, que están perdiendo su hegemonía.
  • Participación ciudadana –> El sistema político no se ha adaptado a la realidad del ciudadano. La capacidad de interacción y participación que nos aportan las redes sociales debe ser aprovechada.
  • Más valores humanos –> Transparencia, autenticidad, sinceridad, paz, diálogo, diversión (“gamificación” de la realidad -¡Foursquare!-), son algunos más de los valores que fomentan las redes sociales.