Entrevista con… Elena Pardo

Conocí a la entrevistada de hoy cuando empezaba a dar mis primeros pasos en el mundo de las bibliotecas. Es una persona con una interesante trayectoria profesional en Barcelona, habiendo pasado por varias de las instituciones culturales más importantes de la ciudad: l’Institut d’Estudis Fotogràfics, la Biblioteca de Catalunya, el Museu Nacional d’Art, y Biblioteques de Barcelona. 10 años después de conocerla la recibo encantado en mi blog, deseando que podáis leer su experiencia.
En El Mundo Web Social: Elena Pardo.

Contigo me ha pasado una cosa que me imagino que suele suceder a mucha gente: te conocí en el que fue uno de nuestros primeros trabajos en una biblioteca (en la Biblioteca de Catalunya), y después cada uno siguió su camino pero he podido seguir conociéndote algo más a través de las redes sociales, y eso es genial no?
Elena Pardo: Exacto, coincidimos poco tiempo pero ¡qué bien lo pasamos!. Te doy toda la razón, esa es la mayor defensa que hago siempre a favor de las redes sociales, por supuesto hay otros factores más importantes a nivel social como la democratización del acceso la cultura o la unión de la gente y la comunicación entre colectivos para llegar a fines comunes, pero el que más me ha tocado de cerca ha sido el sentir junto a mí en el día a día a personas que no lo están, y eso es de un valor incalculable. Podríamos haber perdido el contacto fácilmente y, sin embargo, no sólo no lo hicimos si no que hemos ido creciendo laboral y personalmente a distancia con un hilo de unión que en nuestro caso nos ha permitido ir siguiendo nuestra trayectoria profesional, proyectos, recomendaciones… en cada una de las plataformas.

Quien quiera mantenerse activo y visible en el mundo real, ha de mantenerse activo y visible online

En este caso las redes sociales, en principio ideadas para un uso lúdico, se convierten rápidamente en una especie de ágora profesional imprescindible. Quien quiera mantenerse activo y visible en el mundo real, ha de mantenerse activo y visible online.

Llevas ya 4 años en las Biblioteques de Barcelona, sin duda una de las mejores redes de bibliotecas municipales de todo el Estado en varios aspectos,… ¿Cómo está siendo tu experiencia en ella?
E.P.: Positiva sin duda, y también compleja por las dificultades que habitualmente se presentan en cualquier tipo de servicio público, y francamente estimulante. La red de Barcelona cuenta con 40 bibliotecas de diferentes tamaños, lo que te permite, siempre que es posible, moverte entre ellas y conocer tipologías de usuarios y casuísticas diferentes. He trabajado en muchos barrios y resulta muy enriquecedor imbuirse en el día a día de la gente, escuchar lo que reclaman los vecinos, colaborar con ellos…te hace sentir que contribuyes a mejorar tu ciudad. Hoy en día una biblioteca pública es un ente vivo que se relaciona con las entidades del barrio, abre sus puertas, colabora, participa… ese es el espíritu del que me gusta formar parte y al que ha de sumarse todo profesional. La idea es poder acudir a conciertos, cursos de cocina, festivales de manga, poesía… y formar parte de una biblioteca creativa y social que dé cabida a todo el mundo y a todo tipo de necesidades. No sólo se ofrecen actividades culturales o ciclos de conferencias, también hay una amplia oferta de cursos en alfabetización digital de distintos niveles y, sobretodo, muchísimas cesiones de espacios y colaboraciones con entidades para realizar todo tipo de actividades: consejos de barrio, talleres de masajes para bebés, de memoria para la tercera edad, clases de castellano y catalán, espacios de acogida para jóvenes recién llegados…

Siempre, y sobretodo hoy en día, las bibliotecas han sido un refugio para la población: personas que se encuentran solas, que no cuentan con una red de apoyo, o simplemente no pueden permitirse la calefacción en casa… y lo que he tratado con más frecuencia: multitud de niños desatendidos que provienen de familias desestructuradas o sin recursos. La sociedad necesita darse cuenta de que sociedad somos todos, y todos debemos cuidarnos. Hoy en día somos una mezcla de centro cultural y social, y como tal, se producen situaciones delicadas que requieren de profesionales dotados de empatía, asertividad y conocimientos en resolución de conflictos.
Creo en el conocimiento y la literatura como herramientas para el cambio social y el crecimiento personal, y el poder ser la persona que facilita a los demás esa herramienta es para mi un honor.

Tu trabajo está muy vinculado a los clubes de lectura y a la promoción y difusión de la lectura en el área infantil, y en ambos existen experiencias interesantes al respecto. ¿Qué te parecen? ¿La biblioteca online y la offline conviven bien?

E.P.: Conviven muy bien, aunque al inicio para algunos la relación pueda parecer incompatible. Tenemos multitud de posibilidades a nuestro alcance, sólo hace falta un poco de creatividad e ilusión. A veces nos resistimos a utilizar otros formatos que no sean los convencionales, ya sea por desconocimiento o miedo a que el público no responda, pero nos suele sorprender. Puedes tener una buena colección y trabajar sólo con medios offline, bien, sabemos que hasta ahora eso funcionaba, pero acabamos estancándonos y el usuario nos pide algo más. Las tecnologías nos permiten estrechar relaciones entre lectores, autores y profesionales y esa es una sinergia que beneficia a todos. Me encantan por ejemplo las entrevistas virtuales a autores, que rompen barreras físicas y culturales o los clubes de lectura online que dan cabida a quién no puede acudir por problemas de horarios o movilidad. Otra iniciativa fantástica son los organizados a distancia, como el Club Internacional Barcelona-Medellín que se está realizando con lecturas de autores de ambos países, es mucho más que un club de lectura, una acercamiento de culturas mediante la literatura. El grupo de adultos realiza la sesión mediante videoconferencia y el infantil de forma virtual.

En cuanto a mi experiencia personal con el club de lectura, cabe decir que nunca había llevado uno, así que no había malos hábitos que derribar. Tenía un grupo de mujeres y hombres de los 40 a los 67 años, y la mayoría de ellos eran activos en Facebook, así que aproveché la ocasión creando eventos para cada una de las sesiones (creas expectación, te aseguras más participación y difundes la actividad entre los amigos de los participantes).
Durante los diez o quince primeros minutos de la sesión utilizaba diferentes medios para complementar el debate como tableros Pinterest, proyecciones de Youtube o infografías con materiales sobre el autor, la obra, su contexto histórico y social, versiones en película o teatro etc… Las bibliografías, temáticas según la obra a tratar, las colgaba en Issuu y todo este material lo posteaba después de la sesión en el evento de Facebook pudiendo ser recuperado por los participantes cuando quisieran. Las sesiones se vuelven dinámicas y en ellas se genera un valor añadido al debate: conocimiento y recomendaciones para posteriores lecturas, no hay que olvidar nuestro papel como prescriptores literarios. 

“En el Club de Lectura utilizo tableros de Pinterest, proyecciones de Youtube, infografías…

Agradezco que toda esa información no se quede en un folleto de papel perdido en un cajón, si no que se pueda compartir y recuperar fácilmente, y los usuarios valoran muchísimo la dedicación y las prescripciones por parte de su bibliotecaria, más allá del alud de recomendaciones que puedan recibir por parte de los medios influidos por las editoriales.

Sé que eres además una lectora empedernida (porque aunque haya a quien le sorprenda, ¡hay muchos bibliotecarios que no lo son!). ¿Crees que la explosión de la lectura 2.0 aún está por llegar,… o simplemente no funciona?

E.P.: Creo que las expectativas en cuanto a esa explosión estaban magnificadas y estamos en un proceso de transición en el que papel y digital se complementan. Si en un futuro la tecnología nos ofrece una conservación digital con cimientos y práctica, nos resuelve los problemas que nos causa la lectura 2.0 y el sector editorial se vuelve razonable y se adapta a las necesidades de sus usuarios, entonces, habrá que verlo. Las necesidades de cada lector varían y siempre optará por el formato que le sea más útil. A mí me gusta usar mi ebook para no cargar con novelas de mil páginas, pero si no es una de esas, dámelo en papel, que tardo menos en encenderlo y apagarlo y seguro que no se cuelga, además, ¿quién renuncia a una maravilla de libro ilustrado, al tacto, al olor, al objeto cómo símbolo de todo aquello que representa la novela? No me hagas elegir, de momento me quedo con ambas.

Para terminar Elena te iba a preguntar por tu red social favorita, pero me parece más interesante darle la vuelta a la pregunta: conociéndote, leyendo tus opiniones en Facebook, y además sabiendo que escribes poesía,… ¿cómo es que no eres una tuitera activa? Twitter se pierde mucho.

E.P.: Jajaja, ¡tengo Twitter! Pero sólo lo utilizo en contadas ocasiones, como acontecimientos de poesía, bibliotecarios, musicales… en aquellos en los que pueda añadir un hashtag u opinar sobre algo que esté viviendo (o leyendo).
La verdad es que por una parte me gusta la inmediatez, pero por otra, la falta de filtros y la cantidad tan ingente de publicaciones continuas me desbordan. Me gustaría poder limitar lo que veo. Quizá si tuviera una perfil exclusivo para cada tema me sería más sencillo y fluiría mejor, ¡si me actualizo te lo haré saber!

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3 supuestos prácticos para utilizar un bot con el perfil de Twitter de una biblioteca [Videotutorial]


En esas ocasiones en las que queremos agilizar trabajo o no disponemos de tiempo suficiente para dedicar a las redes sociales, existen herramientas que nos van a permitir automatizar algunas tareas en momentos puntuales que nos van a ayudar. Échale un vistazo al tutorial de Youtube que he preparado con algunas ideas para explicar cómo hacerlo.


1. Eventos en la biblioteca: Sin necesidad de compartir contraseñas y tener que cambiar sesiones, se puede formar un equipo con los asistentes a un evento, y que el perfil de la biblioteca replique automáticamente las contribuciones de esos tuiteros que sepamos que van a asistir. Se puede hacer de dos formas, como podéis ver en el vídeo.

2. Red de bibliotecas: Tener un perfil de difusión de toda la actividad de una red de bibliotecas es imprescindible. Podemos configurar que ese perfil haga RT de todo lo que publiquen las bibliotecas que forman parte de la red, de forma automática.

3. Conecta otras aplicaciones y redes: Aunque normalmente abogo por no automatizar los contenidos, hay mucha gente para la que les es útil hacerlo, sobretodo para los que no dedican mucho tiempo a Twitter. Si aún así quieren mantener la cuenta, existen varias opciones para que un bot publique, como se puede comprobar en el ejemplo del tutorial.

¿Las has probado? Podéis dejar vuestras opiniones, dudas y sugerencias en Comentarios 😉

Entrevista con… Irene Godino

Ya son cinco los invitados que han pasado por esta sección de entrevistas. Cinco puntos de vista sobre la profesión, y sobre muchos aspectos relacionados. Hoy la conversación es con una profesional coetánea conmigo del 84…

Es Irene Godino, y con ella no sólo comparto generación, también llevamos un poco vidas profesionales paralelas, aunque no hemos coincidido. Bibliotecaria y documentalista, ha trabajado en empresas e instituciones como la UC3M, Mediaset, ING o el British Council, y también se ha formado y ejercido como community manager, como en su actual experiencia en el proyecto Historia 2.0, del que empezamos hablando en nuestra conversación:

Lo primero, quiero preguntarte acerca de ese estupendo trabajo que estáis realizando en Historia 2.0, que sigo con interés por ejemplo como complemento perfecto a una de mis series favoritas, el Ministerio del Tiempo. Cuéntanos más sobre el proyecto y cómo trabajáis.
Irene Godino: Historia 2.0 (www.historiadospuntocero.com) es un proyecto joven, de apenas unos meses de edad, que surgió de la necesidad de un grupo de personas de distintos ámbitos de hacer aquello que les gustaba: investigar y difundir conocimiento. Actualmente somos un equipo multidisciplinar de 12 integrantes, compuesto mayormente por historiadores especializados en distintos periodos pero también por una documentalista – bibliotecaria, archivera-, una periodista y una ilustradora, todos ellos excepcionales. En un futuro tenemos pensado dar la bienvenida a otros investigadores y amantes de la historia y de la investigación que quieran aportar su granito de arena tanto de manera habitual como con colaboraciones puntuales.
Desde un primer momento tuvimos muy claro el carácter que queríamos imprimir al proyecto. Historia 2.0 es un lugar de encuentro en el que queremos escuchar a todos y donde todo el mundo está invitado a participar. Queremos interactuar, crear conversación, difundir, sí,… pero también aprender de los demás y de ahí el “2.0”. La información y el conocimiento deben fluir en ambas direcciones. Además, nuestros artículos están destinados al público general y no sólo a expertos en la materia porque queremos llegar todo el mundo. Buscamos para ello lo ameno, pero siempre con rigurosidad.
En cuanto a El Ministerio del Tiempo, vimos una gran oportunidad en la serie de TVE, ya que nos permitía poder desgranar cada capítulo, complementándolo con un análisis histórico de los hechos y personajes que nos mostraban. Lo cierto es que ha tenido mucho éxito y no eran pocos los seguidores que querían ir más allá del capítulo a través de nuestros artículos. Estamos realmente agradecidos por la acogida y el éxito cosechado en tan poco tiempo. Sin embargo, Historia 2.0 guarda más sorpresas puesto que en nuestra web pueden leerse cápsulas históricas, artículos temáticos, reseñas de libros, series y películas, también analizamos históricamente temas musicales, proponemos documentales, retamos a nuestros seguidores y hemos comenzado la sección de “Métodos y técnicas de investigación” en la que esperamos arrojar algo luz a través de bibliografías y técnicas de investigación, algo que no siempre se enseña en las universidades y sin embargo creemos crucial.
Nuestra forma de trabajar es sencilla gracias a las nuevas tecnologías. El grueso del equipo se encuentra en Madrid aunque tenemos al equipo repartido por toda la geografía española: Galicia, Barcelona, Madrid, Puerto Llano, Cádiz… Los ingredientes principales para que ésto funcione son el compromiso, la ilusión y las ganas de trabajar duro en aquello que nos gusta. Normalmente ponemos en común todas nuestras ideas – novedades que no son pocas y están por llegar – y entre todos debatimos y decidimos cómo llevarlas a cabo, cómo organizarnos y cómo repartirnos el trabajo y, para ello, usamos las redes sociales -tenemos nuestro grupo de trabajo privado-, herramientas web, correo electrónico y por supuesto, cada vez que nos lo permite la agenda, reuniones.
Como yo y muchos de los titulados en Biblioteconomía o Información y Documentación, y en la coyuntura de crisis que atravesamos desde hace años, Irene tú también has tenido la necesidad de formarte y adquirir experiencia en otras disciplinas, como el community management. ¿Cómo has vivido la adaptación?
I.G.: En mi caso la adaptación se dio de forma natural. Siempre he recordado un ordenador en mi casa desde que tengo uso de razón y cuando Internet llegó, pronto me enseñaron a utilizarlo como una herramienta de trabajo. También me ha gustado siempre comunicar y saber qué decían los demás acerca de cualquier tema por lo que con la aparición de las redes sociales, tanto de ocio como profesionales, allí estaba también la primera probando la novedad.
Ya en 2009 comencé en Twitter con @BibyDoc y descubrí cómo podía tejer una red profesional con la que estar al día de todo aquello que me pudiese interesar y con la que poder estar siempre actualizada de todo aquello que tuviera que ver con la profesión para la que me preparaba. Cuando en 2011 la Fundación Ciencias de la Documentación propuso un equipo de community managers para un proyecto temporal, no lo dudé y me lancé a probar desde el lado profesional.
Al acabar la carrera, me embarqué en un máster de la Universidad Carlos III de Madrid y una de sus asignaturas versaba sobre Web Social. Al finalizar, aprovechando el boom de los MOOC (Massive Open Online Curse) hice todos los cursos relacionados con la web social y análisis de impacto, redes, etc., dando igual si el diploma prometido tras la finalización del curso servía o no para acreditarlo. Actualmente sigo estando al tanto de las novedades útiles para el Community Management y leo a expertos sobre la cuestión. Le dedico el tiempo que puedo a mis redes, y en Historia 2.0 también me encargo –como el resto del equipo- de sus perfiles sociales.

“Sólo pierden aquellos que tiran la toalla. Y llegados a ese punto, siempre puedes reinventarte y volver a empezar.”

Contar con un amplio e interesante currículum como el tuyo es importante para competir en el mercado laboral, pero además, creo que utilizas muy bien las redes sociales para dar a conocer tu formación y tu trabajo. ¿Qué “hoja de ruta” recomendarías a quien le cueste o no sepa por dónde empezar?

I.G.: Lo primero de todo es marcarse objetivos y en este caso son dos: conseguir visibilidad, pero no una cualquiera, sino la de uno mismo como profesional por el que cualquier empresa o institución se sienta atraída y, conseguir que te llegue toda la información que te interese.

La imagen de profesionalidad no puede darse sin tener experiencia laboral. Por ello, recomiendo a quien empiece la universidad o aún esté en ella, que aproveche los convenios laborales que su universidad posea, las prácticas de su carrera o que busque un empleo como becario por su propia cuenta. Es duro y no todo el mundo está de acuerdo, pero incluso si es tu primera experiencia, intentad siempre, por difícil que sea, que se trate de algo relacionado con vuestra futura profesión- y si consiste en trabajar unos meses a media jornada sin tener un salario a cambio, acéptalo. Tienes que abrir puertas y meterte de cabeza en el mundo profesional. Además, no siempre va a ser así, por supuesto. Es sólo un primer paso y mientras salimos de una crisis que lleva años revoloteando sobre nuestras cabezas.


Una vez con algo de experiencia, crea lo que se da ahora por llamar “marca personal”. Es decir, abre una cuenta en LinkedIn, Facebook –deberás diferenciar del perfil que tienes con tus amistades, de aquel en el que quieres reunir a profesionales y compañeros de profesión y carrera-, en todas, repito, todas las webs de empleo que existen – Infojobs, Infoempleo, Adecco…- y por qué no, abre o participa en un blog donde puedas expresar todo el conocimiento e inquietudes que tengas sobre tu ámbito. Crea tu propia red profesional, algo que ya he repetido varias veces en esta entrevista porque es esencial. Que te vean y que te vean como el mejor profesional: proactivo, trabajador, serio,… todas las cualidades que se piden para un puesto de trabajo.

Suscríbete a todas las alertas de empleo, de becas, de oposiciones, de noticias específicas, habla con gente, entérate de todo lo que existe.
Por último, se necesita paciencia, un plan de trabajo por el que siempre estés presente aportando tu granito de arena y saber que, aún así, no va a ser fácil. Sin embargo, recuerda que solo pierden aquellos que tiran la toalla y antes de llegar a este punto, siempre puedes reinventarte y volver a empezar.

También me gustaría que me contaras qué tal la experiencia con BibyDoc, ya que tú fuiste la impulsora y eres propietaria desde 2011 de esta comunidad, que ya sobrepasa los 1000 miembros en el grupo de LinkedIn (¡Enhorabuena!)

I.G.: Lo primero decir que más que propietaria (es el término que utiliza LinkedIn), soy solo quien dio el primer paso para tener un lugar más de encuentro en LinkedIn para todos nosotros. En cada red social se comparte información distinta y de formas diferentes. Por ejemplo, Twitter comparte información inmediata, allí las noticias y los enlaces a artículos vuelan. Facebook es más mediata, y LinkedIn comparte ese carácter, pero con un halo de profesionalidad.
También quise desde un primer momento que fuese algo para todos y creado por todos. Me limito a mediar si aparece algún problema o si alguien se dedica a hacer spam, por lo que podría decirse que BibyDoc, en LinkedIn, tiene vida propia, la que le confieren los más de 1000 miembros que están ahí. Por cierto, muchas gracias a todos. Sois libres de compartir noticias de interés, trabajos propios, propuestas, anuncios, cursos, dudas… Considerarlo vuestra casa.

Para terminar, te pido una reflexión un poco sobre el futuro cercano de la profesión: ¿Crees que los bibliotecarios/documentalistas finalmente tendremos un papel destacado en los medios sociales para mejorar el acceso en los contenidos en la era digital?

I.G.: Creo que es vital que tengamos ese papel y que debemos tomarlo, si no lo hemos hecho ya, como nuestro hábitat natural. Un libro no es el soporte sobre el que se lee, sino lo que cuenta, y nosotros estamos ahí para gestionar y cuidar que llegue a todo el mundo la información y el contenido que hay en él. El préstamo digital es una realidad, como lo son los diferentes proyectos de archivos y bibliotecas digitales y de acceso abierto en la red.

“Para nosotros -bibliotecarios y documentalistas- los medios sociales son nuestro hábitat natural. Un libro no es el soporte, sino lo que cuenta, y nosotros estamos para gestionar esa información”

Me gusta ver cómo cada vez son más las bibliotecas y archivos con presencia en las redes. Se han dado cuenta que en esta época, hay que salir a buscar al usuario y si el usuario se mueve por estos medios, allí debemos estar. Interactúan, anuncian novedades, actividades, algunas incluso –por ejemplo, la Biblioteca Municipal de Móstoles, ciudad en la que vivo- se atreven a jugar o retar a sus usuarios a través de Facebook. Otros ejemplos a raíz de la primera pregunta que me hacías: las cuentas en Twitter del Portal de Archivos Españoles (PARES) y de la Biblioteca Nacional de Españaaprovechando la emisión de uno de los capítulos de El Ministerio del Tiempo, interactuaban con los usuarios, propios y potenciales, ofreciendo documentos que respaldaban los hechos que los telespectadores estaban viendo en ese momento.

Para que la cultura y el conocimiento sean accesibles para todos, hay que estar en todas partes y ofrecer facilidades, evolucionando a la par que evolucionan los tiempos y los hábitos de los usuarios. En el caso de un documentalista ocurre igual. Cada vez es más el contenido existente en soporte digital y las fuentes de información que se trasladan a este medio. Ahora son documentalistas y gestores de contenido y esta evolución es siempre para bien.
¿Creo por lo tanto que los bibliotecarios/documentalistas tendrán un papel destacado en los medios sociales para mejorar el acceso en la era digital? Sí, lo están teniendo ya a través de los ejemplos dados y a través de los nuevos perfiles profesionales que surgen. Las últimas y nuevas promociones de bibliotecarios, archiveros y documentalistas que se están formando tendrán un papel importante en ello, ya que cursan materias que hace 30 años eran impensables y se desenvuelven en un medio que para ellos ya es natural.

Bibliotecas y Facebook: Cómo crear el post perfecto [#Infografía]

El objetivo de esta infografía es tener una visión global de la mejor manera de llegar a la gente a través de un post de Facebook de una biblioteca. En este caso el tema puede ser frívolo o superficial, pero la técnica no afecta a la materia del post, y se puede utilizar con temas más relevantes y acordes con nuestros objetivos (importantísimo: ¡nunca dejar éstos de lado!).


El atrevimiento de la ignorancia

En este blog normalmente hablo sobretodo de redes sociales y de bibliotecas, pero también de lectura… hoy le dedico el post a esto último, y con la política como trasfondo.

Es curioso. A Harry Truman, el hombre que ostentara el cargo de Presidente de los EE.UU. en la época más turbulenta del siglo XX – a la que contribuyó de forma terrible en varios acontecimientos- se le atribuye una frase que leí hace poco y que me viene a la mente escuchando a la Presidenta del Gobierno de Navarra (ahora en funciones), Yolanda Barcina. “No todos los lectores son líderes, pero todos los líderes son lectores”. Qué ironía.

Titulo este post con otra frase inspirada en una mi habitual de mi padre: “¡Qué atrevida es la ignorancia!”. Y es que escuchando a la candidata del PP de Navarra, es imposible no pensarlo también. Me he tomado la molestia de transcribir parte de la entrevista en la que se ven algunas de las carencias de esta persona ya no sólo como supuesta líder territorial de su partido, sino también de su capacidad, y de su nivel cultural.
A Barcina no se le debe exigir que sea una intelectual, pero sí que gestione con responsabilidad sus intervenciones y los lamentables argumentarios elaborados por sus asesores, hablando de un libro sin haberlo leído, y utilizando unos hechos históricos que no se pueden comparar absolutamente a nada. Y esto es algo mucho más trascendente y preocupante que hechos tan absurdos como aquella carta de despedida en Facebook de la concejal de Cultura de Valencia con más de 30 faltas de ortografía.
También, y dicho sea de paso, en la nueva política se debe exigir otra forma de comunicación con las personas, ya sea ésta verbal o no verbal, y también en el tono, en el método, en los medios (también en las redes sociales)… Es curioso que el único atisbo de autocrítica del Partido Popular haya sido que les ha faltado “un poco de piel”, y no haber sabido comunicar mejor. Pues si esta es la forma de empezar a arreglarlo, con el discurso del miedo más exacerbado que nunca, mal han comenzado:
Programa Los Desayunos de TVE, 27 de Mayo de 2015. 3 días después de las Elecciones Municipales y Autonómicas
– María Casado (TVE): “¿Qué mensaje saca usted de los ciudadanos después de las elecciones? Ustedes son la lista más votada pero no pueden pactar ni sumar con nadie… ¿Qué mensaje se lleva usted? ¿Qué ha podido fallar?”


– Yolanda Barcina (Partido Popular): “Pues que es un momento yo creo para reflexionar los partidos políticos, los ciudadanos con nuestro voto, para saber dónde vamos,… y no sé, yo de alguna forma pues me acuerdo de ese libro, de ‘El Mundo de Ayer’ de ese judío que lo escribió, de ‘Stiffei’ (sic) porque las cosas pueden cambiar, pueden cambiar como cambiaron en la Alemania de esos años antes de las Guerras Mundiales, puede cambiar como cambió en Venezuela, como cambió en Argentina hacia ahí. Porque puede ser alcaldesa de Barcelona una persona que no le importa, que bueno no le importa no, que defiende que se ocupen las propiedades privadas. Bueno, pues aquí hay un vuelco, un vuelco de electores, un vuelco de todos los partidos políticos donde tendremos que reflexionar (…) insisto, porque las sociedades pueden cambiar como en Venezuela, en Argentina, o en la Alemania antes de Hitler. Esto son datos históricos, y habrá que reflexionar”.

“(…) A veces pensamos que no cambia nada, y cambian muchas cosas por supuesto que cambian… y hay pues ejemplos muy claros, insisto como ese libro que a mi me gustaría que leyésemos todos de “El Mundo de Ayer”, escrito por este judío que nació en Alemania, que se suicidó en Brasil porque… bueno, porque pueden cambiar situaciones de muchas cosas, y a mi pues la verdad es que lógicamente me preocupa que se pueda apoyar a un partido político que acepta que te okupen una vivienda particular si la tienes vacía en un momento determinado. Bueno, pues esta es una realidad, hay que ver lo que ha pasado en otros sitios, comparar, ver lo que sucede en nuestro caso. Ver, pues quién puede ser alcalde de Zaragoza, quién puede ser alcalde de Madrid, qué defiende, y reflexionar durante estos cuatro años.”

Pues como dice la propia Barcina: ella, y otros que también se están retratando con sus declaraciones, están a merced de nuestra “reflexión” como ciudadanos de que siga “ocupando” un cargo público para gestionar los recursos de todos. Entre ellos, la cultura.

Entrevista con… Laurie Bridges

La conversación de hoy viene desde la costa oeste de los Estados Unidos, concretamente desde el estado de Oregón. Bueno… en realidad yo no he estado allí, sino que es donde trabaja la persona a la que he entrevistado para este post 😉
Su nombre es Laurie Bridges, y es profesora y bibliotecaria especializada en formación y tecnologías emergentes de la OSU (Oregon State University) donde ha desempeñado hasta el momento toda su carrera profesional. Entre sus especialidades está la alfabetización informacional, y el marketing, y también es el contacto principal de la facultad de Educación y de Programas de Estudios Internacionales de la universidad, y por cierto que estará en España este mes de Junio. Conozco a Laurie desde hace tiempo gracias a las redes sociales, y respondió a mi propuesta enseguida, atenta y encantada a mi invitación, tal y como es 😉 Sin más, os dejo con la charla que he tenido con ella. A lo mejor os sorprenden algunas de sus respuestas.

¿Qué tal, Laurie? En primer lugar me gustaría conocer un poco cómo se organiza el trabajo en redes sociales en una biblioteca universitaria estadounidense como la de la OSU.

Laurie Bridges: Bueno, en nuestra biblioteca los encargados de la gestión de los medios sociales somos yo y otro compañero. Yo me ocupo de Facebook y él de Twitter. Hemos pedido al resto del personal que colaboren y publiquen ellos también… pero parece que todo el mundo prefiere enviarnos los mensajes por correo electrónico. En todo caso, la gestión de nuestros medios de comunicación sociales puede cambiar muy pronto, porque hemos contratado a tiempo parcial a un Communications Manager. Él empezará dentro de unas semanas, y en ese momento se le dará la opción de gestionar la presencia de los medios sociales de la biblioteca también. Y es que en realidad el único motivo por el cual mi compañero y yo lo hemos hecho hasta ahora es porque nos interesa, y las utilizamos con asiduidad en nuestras vidas personales.


Me gustaría saber si en Estados Unidos hay una amplia oferta formativa académica para los profesionales de las bibliotecas, sobre medios de comunicación sociales.


L.B.: No tengo conocimiento de ningún tipo de formación oficial. Hay presentaciones en conferencias, ponencias y seminarios online sobre la gestión de los medios de comunicación social en las bibliotecas. Sin embargo, no sé si alguna de las facultades de Información están haciendo clases de posgrado sobre este tema (yo hice el máster en Biblioteconomía y Documentación en 2006), pero podría haber alguna que yo no conozca.

Desde tu punto de vista profesional, ¿qué aspectos consideras imprescindibles para conseguir gestionar una comunidad participativa en las redes sociales de una biblioteca?


L.B.: Para conectar con la gente es fundamental la participación continua. Además, recomiendo “sonar” a esa gente: Me he dado cuenta de que los mensajes de mi biblioteca que mayor participación generan son los que están escritos con un tono más informal y amigable.

“Los posts que mejor funcionan en mi biblioteca

son los que están escritos en un tono más informal”


Una gran idea que nunca he llevado a cabo es publicar como un “ítem”. Esta idea me vino de un profesional del marketing de aquí de Oregón, que trabajó para una famosa empresa de quesos, y se dedicó a publicar desde la perspectiva de una porción de queso. Con esta técnica tan divertida consiguió mayor audiencia. Una idea: Escribir desde la perspectiva de un libro, o del gato que vive en frente de la biblioteca, etc.

Jeje, qué bueno 🙂

También estoy muy interesado por conocer tu punto de vista sobre la privacidad en las redes sociales, especialmente en estos momentos en plena explosión de los dispositivos móviles. ¿Puede un usuario sentirse cada vez más seguro, o crees que cada vez somos más espiados, y el día de hoy somos más vulnerables que mañana?

L.B.: Esta es una pregunta muy interesante. Facebook cambia continuamente su configuración de privacidad, lo cual me parece muy molesto y poco ético. Es difícil saber bien lo que es público o no en Facebook, ya que los ajustes podrían cambiar mañana, la próxima semana, y otra vez dentro de dos semanas. Y, nunca estamos al día de todos estos cambios. Por tanto, en Facebook creo que lo mejor es asumir que no tenemos control sobre nuestra privacidad.
No estoy segura de lo que depara el futuro en términos de privacidad, pero actualmente me parece que se cuida un poco menos la de la generación anterior a mi, pero también me parece que se cuida un poco más la de las generaciones más jóvenes por debajo de la mía… ¿Tal vez el concepto de privacidad es relativo y varía en función de la edad de las personas?

Por último, dado que eres una especialista en tecnologías emergentes, ¿cual de las tecnologías, presentadas en la hoja de ruta digital para las bibliotecas publicada por DosDoce.com y Elisa Yuste, ves más viables y útiles en el presente y futuro de la biblioteca?


L. B.: En primer lugar, creo que los códigos QR están muertos. Por lo menos en los EE.UU. O como se diría aquí, ya “nacían muertos”, que es lo que parece haber ocurrido en Estados Unidos. En realidad, nadie los ha conseguido llevar al éxito. Desde luego que los vemos a nuestro alrededor, e incluso los ponemos en algunos carteles de la biblioteca y en la publicidad… pero nunca he visto a nadie utilizarlos.

“Los wearables que te ayudan a localizar

documentos en la biblioteca son el siguiente paso”

Justo vengo del Online Northwest, un evento (anual sobre cultura, tecnología y bibliotecas) que atrae a bibliotecarios de Oregon y Washington, en el que precisamente he dado una conferencia sobre wearables. Aunque la tecnología portátil tiene una perspectiva aterradora (la progresiva falta de privacidad), yo creo que es “lo que viene”. Y no estoy hablando de las Google Glass y eso, sino de tecnología que se puede utilizar y se utiliza para realizar un seguimiento de todo lo que haces: frecuencia cardíaca, el metabolismo, el cerebro, etc. Creo que da miedo pero nos vamos a ver un poco obligados a utilizarlos. Por ejemplo, tengo un amigo aquí (EE.UU.) que tiene que llevar un reloj de fitness para conservar su seguro sanitario laboral, para asegurarse de que está sano y que hace ejercicio (!!). Todo el mundo en su empresa tiene que hacerlo para evitar pagar una cuota anual de cerca de 900 dólares (800 € aprox.).

Pienso que la tecnología portátil con el tiempo se utilizará sobretodo para dar información de la ubicación en la biblioteca: tal vez mi reloj me dirá cómo encontrar un libro en los estantes (“Gire a la izquierda, suba las escaleras, gira a la derecha…”)
  • Enlace a la presentación de Laurie Bridges y Korey Jackson en el Online Northwest: 

La reputación online de los libros, a examen con Tekstum

Estos días le he dedicado un tiempo a analizar un poco la recién presentada beta del software de análisis online de literatura de Tekstum, una startup española. Una aplicación que a priori puede ser una herramienta más para los bibliotecarios a la hora de evaluar la idoneidad de un libro para nuestra biblioteca, un criterio adicional y de peso para unas recomendaciones más eficaces y argumentadas, como vamos a ver a continuación.


¿Qué mide Tekstum?

Su objetivo es analizar en tiempo real, sacando partido de la información de las redes sociales, la reputación online de los libros que se someten al examen, que a día de hoy son 17 aunque se prevé que la lista vaya en aumento (aceptan sugerencias). Esta reputación se conforma a partir de las reacciones (cuantitativas y cualitativas) de los lectores de la obra a través de las redes sociales: Tekstum otorga una calificación al libro en base a tres indicadores, aunque le asigna un peso específico al primero de ellos importante y totalmente determinante:
  • Análisis de sentimiento (90% de la nota final): Mide las opiniones sobre el libro y la intensidad de las mismas, calificadas como positivas, negativas o neutras, expresadas en reseñas y tweets.
  • Social engagement (5%): Recoge los datos de popularidad (interacción) en diferentes fuentes como Youtube, Facebook, Twitter y Wikipedia.
  • Reputación del autor (5%): Medida únicamente en seguidores.
A parte del dato de la calificación -que también está bien- es fundamental entrar en detalle en cada uno de los apartados. Tekstum es muy sencilla, muy visual, y no avasalla con datos demasiado concretos y que no aporten demasiado al objetivo global.
Por eso es interesante detenernos en la información adicional:

– Popularidad: Me llama la atención que un dato tan interesante como es la tendencia del mes basada en las opiniones, tenga tan poco protagonismo. Es necesario que mejoren este aspecto, y también que incorporaran una forma de realizar la comparativa con otros libros.
– Sentiment cloud: Un instrumento sencillo pero muy útil para conocer las palabras en las que hay más unanimidad para describir el libro por parte de los lectores.

– Datos demográficos: Para tener un perfil del ‘lector tipo’ de cada libro.

– Social Engagement: Para saber en qué red social es más popular la obra. En algunos libros los contadores están a 0. Para mi, sobra el dato de Wikipedia.
– Libros relacionados: Un clásico necesario en un tipo de aplicación como esta.

Un aspecto positivo que he encontrado en Tekstum es la natural disposición de sus creadores, en esta fase beta, a escuchar los comentarios y sugerencias sobre la herramienta. Una vez registrado (aunque no es necesario para realizar los análisis) recibí el habitual email de bienvenida, de parte de uno de los fundadores de la empresa, Marc Santandreu, en el que agradecía ese feedback del que hablo… así que le lancé mis dudas:
Sobre los referentes que habían tenido para validar la idea antes de pasar a la fase de elaboración de la aplicación, Santandreu afirma que “se ha contrastado y contado con la participación de diferentes profesionales del sector del libro (escritores, editores, bibliotecarios, libreros…)”. También que algunas de las observaciones que le había trasladado respecto a los apartados concretos que he mencionado (popularidad, social engagement…) “están en proceso de mejora gracias a este tipo de opiniones”.

Como conclusión, obvio que hay que darle un tiempo dado que el software todavía está a prueba y faltan temas por pulir, pero por lo general me ha gustado. Su principal objetivo es conocer en profundidad las causas del éxito de los libros, y por lo tanto puede convertirse en un producto muy codiciado por las editoriales, que son con las que Tekstum podrían hacer mayor negocio. El mismo fundador me confirmaba que la idea en un futuro es esa, aunque seguirá habiendo una parte de acceso libre para cualquier tipo de usuario.
Son los primeros pasos por un camino del big data que nos da otra herramienta para trabajar, práctica y social,… y todo esto desde mi punto de vista es bienvenido también desde nuestro ámbito bibliotecario.