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7 formas de homenajear a un autor en Youtube

Estos días he estado releyendo y viendo material basado en Eric Arthur Blair (George Orwell), y no os descubro nada diciéndoos que hay por ahí auténticas obras de arte en imágenes basadas en sus novelas. Por cierto, si queréis echar un vistazo, algunas de ellas las he pinneado en Pinterest.

Las redes sociales no son sólo una herramienta extremadamente útil para el Gran Hermano del que escribía el autor en ‘1984’. El arte que se genera y se comparte a través de la red es producto de la inspiración de la obra de Orwell, y esta forma de transmitir la cultura, el pensamiento y las ideas… es algo que a muchos nos atrapa absolutamente.
En este post por poner un ejemplo, podemos ver en Youtube muchos trabajos de profesionales y usuarios que ya lo hacen, con mejor o peor calidad de producción, etc., y con más o menos éxito en la red. He creado esta lista de reproducción con algunos de ellos:

1. Reseña de una bibliotecaria y lectura
2. Corto
3. Booktrailer
4. Audiolibro
5. Programa de TV
6. Conferencia
7. Reseña de un booktuber
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Entrevista con… Elena Pardo

Conocí a la entrevistada de hoy cuando empezaba a dar mis primeros pasos en el mundo de las bibliotecas. Es una persona con una interesante trayectoria profesional en Barcelona, habiendo pasado por varias de las instituciones culturales más importantes de la ciudad: l’Institut d’Estudis Fotogràfics, la Biblioteca de Catalunya, el Museu Nacional d’Art, y Biblioteques de Barcelona. 10 años después de conocerla la recibo encantado en mi blog, deseando que podáis leer su experiencia.
En El Mundo Web Social: Elena Pardo.

Contigo me ha pasado una cosa que me imagino que suele suceder a mucha gente: te conocí en el que fue uno de nuestros primeros trabajos en una biblioteca (en la Biblioteca de Catalunya), y después cada uno siguió su camino pero he podido seguir conociéndote algo más a través de las redes sociales, y eso es genial no?
Elena Pardo: Exacto, coincidimos poco tiempo pero ¡qué bien lo pasamos!. Te doy toda la razón, esa es la mayor defensa que hago siempre a favor de las redes sociales, por supuesto hay otros factores más importantes a nivel social como la democratización del acceso la cultura o la unión de la gente y la comunicación entre colectivos para llegar a fines comunes, pero el que más me ha tocado de cerca ha sido el sentir junto a mí en el día a día a personas que no lo están, y eso es de un valor incalculable. Podríamos haber perdido el contacto fácilmente y, sin embargo, no sólo no lo hicimos si no que hemos ido creciendo laboral y personalmente a distancia con un hilo de unión que en nuestro caso nos ha permitido ir siguiendo nuestra trayectoria profesional, proyectos, recomendaciones… en cada una de las plataformas.

Quien quiera mantenerse activo y visible en el mundo real, ha de mantenerse activo y visible online

En este caso las redes sociales, en principio ideadas para un uso lúdico, se convierten rápidamente en una especie de ágora profesional imprescindible. Quien quiera mantenerse activo y visible en el mundo real, ha de mantenerse activo y visible online.

Llevas ya 4 años en las Biblioteques de Barcelona, sin duda una de las mejores redes de bibliotecas municipales de todo el Estado en varios aspectos,… ¿Cómo está siendo tu experiencia en ella?
E.P.: Positiva sin duda, y también compleja por las dificultades que habitualmente se presentan en cualquier tipo de servicio público, y francamente estimulante. La red de Barcelona cuenta con 40 bibliotecas de diferentes tamaños, lo que te permite, siempre que es posible, moverte entre ellas y conocer tipologías de usuarios y casuísticas diferentes. He trabajado en muchos barrios y resulta muy enriquecedor imbuirse en el día a día de la gente, escuchar lo que reclaman los vecinos, colaborar con ellos…te hace sentir que contribuyes a mejorar tu ciudad. Hoy en día una biblioteca pública es un ente vivo que se relaciona con las entidades del barrio, abre sus puertas, colabora, participa… ese es el espíritu del que me gusta formar parte y al que ha de sumarse todo profesional. La idea es poder acudir a conciertos, cursos de cocina, festivales de manga, poesía… y formar parte de una biblioteca creativa y social que dé cabida a todo el mundo y a todo tipo de necesidades. No sólo se ofrecen actividades culturales o ciclos de conferencias, también hay una amplia oferta de cursos en alfabetización digital de distintos niveles y, sobretodo, muchísimas cesiones de espacios y colaboraciones con entidades para realizar todo tipo de actividades: consejos de barrio, talleres de masajes para bebés, de memoria para la tercera edad, clases de castellano y catalán, espacios de acogida para jóvenes recién llegados…

Siempre, y sobretodo hoy en día, las bibliotecas han sido un refugio para la población: personas que se encuentran solas, que no cuentan con una red de apoyo, o simplemente no pueden permitirse la calefacción en casa… y lo que he tratado con más frecuencia: multitud de niños desatendidos que provienen de familias desestructuradas o sin recursos. La sociedad necesita darse cuenta de que sociedad somos todos, y todos debemos cuidarnos. Hoy en día somos una mezcla de centro cultural y social, y como tal, se producen situaciones delicadas que requieren de profesionales dotados de empatía, asertividad y conocimientos en resolución de conflictos.
Creo en el conocimiento y la literatura como herramientas para el cambio social y el crecimiento personal, y el poder ser la persona que facilita a los demás esa herramienta es para mi un honor.

Tu trabajo está muy vinculado a los clubes de lectura y a la promoción y difusión de la lectura en el área infantil, y en ambos existen experiencias interesantes al respecto. ¿Qué te parecen? ¿La biblioteca online y la offline conviven bien?

E.P.: Conviven muy bien, aunque al inicio para algunos la relación pueda parecer incompatible. Tenemos multitud de posibilidades a nuestro alcance, sólo hace falta un poco de creatividad e ilusión. A veces nos resistimos a utilizar otros formatos que no sean los convencionales, ya sea por desconocimiento o miedo a que el público no responda, pero nos suele sorprender. Puedes tener una buena colección y trabajar sólo con medios offline, bien, sabemos que hasta ahora eso funcionaba, pero acabamos estancándonos y el usuario nos pide algo más. Las tecnologías nos permiten estrechar relaciones entre lectores, autores y profesionales y esa es una sinergia que beneficia a todos. Me encantan por ejemplo las entrevistas virtuales a autores, que rompen barreras físicas y culturales o los clubes de lectura online que dan cabida a quién no puede acudir por problemas de horarios o movilidad. Otra iniciativa fantástica son los organizados a distancia, como el Club Internacional Barcelona-Medellín que se está realizando con lecturas de autores de ambos países, es mucho más que un club de lectura, una acercamiento de culturas mediante la literatura. El grupo de adultos realiza la sesión mediante videoconferencia y el infantil de forma virtual.

En cuanto a mi experiencia personal con el club de lectura, cabe decir que nunca había llevado uno, así que no había malos hábitos que derribar. Tenía un grupo de mujeres y hombres de los 40 a los 67 años, y la mayoría de ellos eran activos en Facebook, así que aproveché la ocasión creando eventos para cada una de las sesiones (creas expectación, te aseguras más participación y difundes la actividad entre los amigos de los participantes).
Durante los diez o quince primeros minutos de la sesión utilizaba diferentes medios para complementar el debate como tableros Pinterest, proyecciones de Youtube o infografías con materiales sobre el autor, la obra, su contexto histórico y social, versiones en película o teatro etc… Las bibliografías, temáticas según la obra a tratar, las colgaba en Issuu y todo este material lo posteaba después de la sesión en el evento de Facebook pudiendo ser recuperado por los participantes cuando quisieran. Las sesiones se vuelven dinámicas y en ellas se genera un valor añadido al debate: conocimiento y recomendaciones para posteriores lecturas, no hay que olvidar nuestro papel como prescriptores literarios. 

“En el Club de Lectura utilizo tableros de Pinterest, proyecciones de Youtube, infografías…

Agradezco que toda esa información no se quede en un folleto de papel perdido en un cajón, si no que se pueda compartir y recuperar fácilmente, y los usuarios valoran muchísimo la dedicación y las prescripciones por parte de su bibliotecaria, más allá del alud de recomendaciones que puedan recibir por parte de los medios influidos por las editoriales.

Sé que eres además una lectora empedernida (porque aunque haya a quien le sorprenda, ¡hay muchos bibliotecarios que no lo son!). ¿Crees que la explosión de la lectura 2.0 aún está por llegar,… o simplemente no funciona?

E.P.: Creo que las expectativas en cuanto a esa explosión estaban magnificadas y estamos en un proceso de transición en el que papel y digital se complementan. Si en un futuro la tecnología nos ofrece una conservación digital con cimientos y práctica, nos resuelve los problemas que nos causa la lectura 2.0 y el sector editorial se vuelve razonable y se adapta a las necesidades de sus usuarios, entonces, habrá que verlo. Las necesidades de cada lector varían y siempre optará por el formato que le sea más útil. A mí me gusta usar mi ebook para no cargar con novelas de mil páginas, pero si no es una de esas, dámelo en papel, que tardo menos en encenderlo y apagarlo y seguro que no se cuelga, además, ¿quién renuncia a una maravilla de libro ilustrado, al tacto, al olor, al objeto cómo símbolo de todo aquello que representa la novela? No me hagas elegir, de momento me quedo con ambas.

Para terminar Elena te iba a preguntar por tu red social favorita, pero me parece más interesante darle la vuelta a la pregunta: conociéndote, leyendo tus opiniones en Facebook, y además sabiendo que escribes poesía,… ¿cómo es que no eres una tuitera activa? Twitter se pierde mucho.

E.P.: Jajaja, ¡tengo Twitter! Pero sólo lo utilizo en contadas ocasiones, como acontecimientos de poesía, bibliotecarios, musicales… en aquellos en los que pueda añadir un hashtag u opinar sobre algo que esté viviendo (o leyendo).
La verdad es que por una parte me gusta la inmediatez, pero por otra, la falta de filtros y la cantidad tan ingente de publicaciones continuas me desbordan. Me gustaría poder limitar lo que veo. Quizá si tuviera una perfil exclusivo para cada tema me sería más sencillo y fluiría mejor, ¡si me actualizo te lo haré saber!

3 supuestos prácticos para utilizar un bot con el perfil de Twitter de una biblioteca [Videotutorial]


En esas ocasiones en las que queremos agilizar trabajo o no disponemos de tiempo suficiente para dedicar a las redes sociales, existen herramientas que nos van a permitir automatizar algunas tareas en momentos puntuales que nos van a ayudar. Échale un vistazo al tutorial de Youtube que he preparado con algunas ideas para explicar cómo hacerlo.


1. Eventos en la biblioteca: Sin necesidad de compartir contraseñas y tener que cambiar sesiones, se puede formar un equipo con los asistentes a un evento, y que el perfil de la biblioteca replique automáticamente las contribuciones de esos tuiteros que sepamos que van a asistir. Se puede hacer de dos formas, como podéis ver en el vídeo.

2. Red de bibliotecas: Tener un perfil de difusión de toda la actividad de una red de bibliotecas es imprescindible. Podemos configurar que ese perfil haga RT de todo lo que publiquen las bibliotecas que forman parte de la red, de forma automática.

3. Conecta otras aplicaciones y redes: Aunque normalmente abogo por no automatizar los contenidos, hay mucha gente para la que les es útil hacerlo, sobretodo para los que no dedican mucho tiempo a Twitter. Si aún así quieren mantener la cuenta, existen varias opciones para que un bot publique, como se puede comprobar en el ejemplo del tutorial.

¿Las has probado? Podéis dejar vuestras opiniones, dudas y sugerencias en Comentarios 😉

Bibliotecas y Facebook: Cómo crear el post perfecto [#Infografía]

El objetivo de esta infografía es tener una visión global de la mejor manera de llegar a la gente a través de un post de Facebook de una biblioteca. En este caso el tema puede ser frívolo o superficial, pero la técnica no afecta a la materia del post, y se puede utilizar con temas más relevantes y acordes con nuestros objetivos (importantísimo: ¡nunca dejar éstos de lado!).


Entrevista con… Laurie Bridges

La conversación de hoy viene desde la costa oeste de los Estados Unidos, concretamente desde el estado de Oregón. Bueno… en realidad yo no he estado allí, sino que es donde trabaja la persona a la que he entrevistado para este post 😉
Su nombre es Laurie Bridges, y es profesora y bibliotecaria especializada en formación y tecnologías emergentes de la OSU (Oregon State University) donde ha desempeñado hasta el momento toda su carrera profesional. Entre sus especialidades está la alfabetización informacional, y el marketing, y también es el contacto principal de la facultad de Educación y de Programas de Estudios Internacionales de la universidad, y por cierto que estará en España este mes de Junio. Conozco a Laurie desde hace tiempo gracias a las redes sociales, y respondió a mi propuesta enseguida, atenta y encantada a mi invitación, tal y como es 😉 Sin más, os dejo con la charla que he tenido con ella. A lo mejor os sorprenden algunas de sus respuestas.

¿Qué tal, Laurie? En primer lugar me gustaría conocer un poco cómo se organiza el trabajo en redes sociales en una biblioteca universitaria estadounidense como la de la OSU.

Laurie Bridges: Bueno, en nuestra biblioteca los encargados de la gestión de los medios sociales somos yo y otro compañero. Yo me ocupo de Facebook y él de Twitter. Hemos pedido al resto del personal que colaboren y publiquen ellos también… pero parece que todo el mundo prefiere enviarnos los mensajes por correo electrónico. En todo caso, la gestión de nuestros medios de comunicación sociales puede cambiar muy pronto, porque hemos contratado a tiempo parcial a un Communications Manager. Él empezará dentro de unas semanas, y en ese momento se le dará la opción de gestionar la presencia de los medios sociales de la biblioteca también. Y es que en realidad el único motivo por el cual mi compañero y yo lo hemos hecho hasta ahora es porque nos interesa, y las utilizamos con asiduidad en nuestras vidas personales.


Me gustaría saber si en Estados Unidos hay una amplia oferta formativa académica para los profesionales de las bibliotecas, sobre medios de comunicación sociales.


L.B.: No tengo conocimiento de ningún tipo de formación oficial. Hay presentaciones en conferencias, ponencias y seminarios online sobre la gestión de los medios de comunicación social en las bibliotecas. Sin embargo, no sé si alguna de las facultades de Información están haciendo clases de posgrado sobre este tema (yo hice el máster en Biblioteconomía y Documentación en 2006), pero podría haber alguna que yo no conozca.

Desde tu punto de vista profesional, ¿qué aspectos consideras imprescindibles para conseguir gestionar una comunidad participativa en las redes sociales de una biblioteca?


L.B.: Para conectar con la gente es fundamental la participación continua. Además, recomiendo “sonar” a esa gente: Me he dado cuenta de que los mensajes de mi biblioteca que mayor participación generan son los que están escritos con un tono más informal y amigable.

“Los posts que mejor funcionan en mi biblioteca

son los que están escritos en un tono más informal”


Una gran idea que nunca he llevado a cabo es publicar como un “ítem”. Esta idea me vino de un profesional del marketing de aquí de Oregón, que trabajó para una famosa empresa de quesos, y se dedicó a publicar desde la perspectiva de una porción de queso. Con esta técnica tan divertida consiguió mayor audiencia. Una idea: Escribir desde la perspectiva de un libro, o del gato que vive en frente de la biblioteca, etc.

Jeje, qué bueno 🙂

También estoy muy interesado por conocer tu punto de vista sobre la privacidad en las redes sociales, especialmente en estos momentos en plena explosión de los dispositivos móviles. ¿Puede un usuario sentirse cada vez más seguro, o crees que cada vez somos más espiados, y el día de hoy somos más vulnerables que mañana?

L.B.: Esta es una pregunta muy interesante. Facebook cambia continuamente su configuración de privacidad, lo cual me parece muy molesto y poco ético. Es difícil saber bien lo que es público o no en Facebook, ya que los ajustes podrían cambiar mañana, la próxima semana, y otra vez dentro de dos semanas. Y, nunca estamos al día de todos estos cambios. Por tanto, en Facebook creo que lo mejor es asumir que no tenemos control sobre nuestra privacidad.
No estoy segura de lo que depara el futuro en términos de privacidad, pero actualmente me parece que se cuida un poco menos la de la generación anterior a mi, pero también me parece que se cuida un poco más la de las generaciones más jóvenes por debajo de la mía… ¿Tal vez el concepto de privacidad es relativo y varía en función de la edad de las personas?

Por último, dado que eres una especialista en tecnologías emergentes, ¿cual de las tecnologías, presentadas en la hoja de ruta digital para las bibliotecas publicada por DosDoce.com y Elisa Yuste, ves más viables y útiles en el presente y futuro de la biblioteca?


L. B.: En primer lugar, creo que los códigos QR están muertos. Por lo menos en los EE.UU. O como se diría aquí, ya “nacían muertos”, que es lo que parece haber ocurrido en Estados Unidos. En realidad, nadie los ha conseguido llevar al éxito. Desde luego que los vemos a nuestro alrededor, e incluso los ponemos en algunos carteles de la biblioteca y en la publicidad… pero nunca he visto a nadie utilizarlos.

“Los wearables que te ayudan a localizar

documentos en la biblioteca son el siguiente paso”

Justo vengo del Online Northwest, un evento (anual sobre cultura, tecnología y bibliotecas) que atrae a bibliotecarios de Oregon y Washington, en el que precisamente he dado una conferencia sobre wearables. Aunque la tecnología portátil tiene una perspectiva aterradora (la progresiva falta de privacidad), yo creo que es “lo que viene”. Y no estoy hablando de las Google Glass y eso, sino de tecnología que se puede utilizar y se utiliza para realizar un seguimiento de todo lo que haces: frecuencia cardíaca, el metabolismo, el cerebro, etc. Creo que da miedo pero nos vamos a ver un poco obligados a utilizarlos. Por ejemplo, tengo un amigo aquí (EE.UU.) que tiene que llevar un reloj de fitness para conservar su seguro sanitario laboral, para asegurarse de que está sano y que hace ejercicio (!!). Todo el mundo en su empresa tiene que hacerlo para evitar pagar una cuota anual de cerca de 900 dólares (800 € aprox.).

Pienso que la tecnología portátil con el tiempo se utilizará sobretodo para dar información de la ubicación en la biblioteca: tal vez mi reloj me dirá cómo encontrar un libro en los estantes (“Gire a la izquierda, suba las escaleras, gira a la derecha…”)
  • Enlace a la presentación de Laurie Bridges y Korey Jackson en el Online Northwest: 

Entrevista con… Ana Andueza

Después de la publicación de las primeras entrevistas (con Lidia Bartolomé, e Ian Clark) os tengo que dar las gracias a todos por la buena acogida de la sección en el blog. Me alegro mucho de que os resulten tan interesantes como a mi 🙂

Hoy hablamos con Ana Andueza, compañera bibliotecaria en la Biblioteca Miguel de Cervantes de las Bibliotecas Municipales de Burgos. Una persona comprometida con sus pasiones, entre ellas su profesión y también el mundo de la música. La he invitado a hablar conmigo sobre redes sociales, porque Ana cuenta con ellas en el impulso de iniciativas sociales y culturales (la Semana de la Música Local, o el ciclo de debates “Prohibido Callar”, son algunos ejemplos), y porque me interesa mucho su opinión y su aportación, y quiero compartirla con vosotros desde este espacio.
Hola Ana. Me gustaría conocer tu punto de vista en cuanto al papel social del bibliotecario dentro de la comunidad. ¿En qué medida ha mejorado en los últimos años? ¿Crees que el uso de las redes sociales ha desempeñado un cambio importante en este aspecto?

Ana Andueza: Creo que en el momento en que nos encontramos las redes sociales forman una realidad paralela al mundo en el que nos movemos, y su utilización en todos los sectores de la vida cotidiana terminan creando comunidad. Identidad colectiva. 
Esta popularidad de las redes no es ajena al ámbito de las bibliotecas. Y, si bien en un primer momento se asomaron tímidamente a nuestro mundo, hoy se han convertido no sólo en un sistema de trabajo más, sino también en una nueva forma de ofrecer los servicios propios que le competen a la biblioteca como tal.
En todos los sectores ha habido recelos sobre este tipo de tendencias, y el ámbito bibliotecario no es ajeno a este hecho. Pero… las resistencias al cambio se han vivido continuamente a lo largo de la Historia. ¿Qué hubiera pasado si los detractores de la imprenta se hubieran salido con la suya? 
Creo que el uso de estas herramientas en las bibliotecas no hace sino mejorar la misión de acercamiento a la sociedad en general a través de nuevos cauces, ofreciendo nuevas formas de comunicación y, lo que me parece más importante, de interacción con nuestros usuarios.

“Las resistencias al cambio se han vivido continuamente a lo largo de la Historia. ¿Qué hubiera sucedido si los detractores de la imprenta se hubieran salido con la suya?”

¿Y cómo valoras el conocimiento y el uso de las redes sociales en el profesional de las bibliotecas? ¿Qué crees que le aporta en lo personal y en lo profesional?

A. A.: El modelo actual de biblioteca está orientada a ofrecer sus servicios de dentro hacia afuera, en un esfuerzo por acercarse a los ciudadanos y establecer lazos de fidelidad con ellos. La comunicación ha de ser directa y fluida, y la biblioteca ha de avanzar y evolucionar a la par que sus potenciales usuarios.

Para el profesional de las bibliotecas, creo en el papel de las redes sociales y en sus múltiples beneficios para la biblioteca como igualadora de oportunidades, facilitadora del cambio, escaparate de la creatividad, centro de recursos y formadora en el uso de los mismos. Trabajar con estas herramientas es una forma eficaz de maximizar nuestra presencia, de aportar algo más a lo que tradicionalmente viene aportando una biblioteca pública. Y, sobre todo, permiten una relación diaria entre bibliotecas, el trabajo cooperativo y contribuyen a un proceso de mejora continua, al permitirnos interactuar con nuestros seguidores y retroalimentarnos con sus opiniones.

¿Crees que, además de ser buenos gestores de información también estamos preparados, en general, para ser buenos comunicadores y gestores de comunidades?

A. A.: Creo que una biblioteca cuyo objetivo final es el usuario, siempre está preparada para este fin, sea cual sea la metodología empleada. Pero no podemos obviar las limitaciones a las que muchas bibliotecas se enfrentan: falta de recursos materiales, económicos, de personal…

“Creo que una biblioteca cuyo objetivo final es el

usuario, siempre está preparada para comunicar  

y gestionar la comunidad”

Creo que en buena parte de los casos las bibliotecas se convierten en buenos comunicadores más por perseverancia e implicación de su personal que por los medios con los que cuentan. En muchos casos no existen las herramientas adecuadas para dar solución a las muchas demandas de los usuarios. 
Los recortes presupuestarios han puesto en jaque a muchas bibliotecas que no tienen oportunidades de formar a su personal, ni de tener material adecuado para realizar algunas de sus funciones básicas, como es la de procurar formación e información a nuestros usuarios. De otra parte, también son muchos los usuarios que no están familiarizados con estas estrategias de comunicación. La brecha digital en la sociedad es cada vez mayor y, si bien la venta de dispositivos digitales se dispara año tras año, veo lejos el hecho de que la biblioteca pueda llegar a los ciudadanos más fácilmente. En general, para unos y otros, veo necesaria la labor de formación.

Bueno Ana, ya hablando en un plano más generalista, ¿qué opinas del denominado “clicktivismo” (activismo a través de las redes sociales, o de plataformas como Change.org o similares)?

Iniciativa reciente de parte de la comunidad bibliotecaria en respuesta
a un denigrante artículo de opinión en el diario El Mundo

A. A.: En mi opinión, el clicktivismo no es sólo firmar en apoyo de una determinada acción y desentenderse de todo. Quiero decir, no estoy de acuerdo con esas personas que piensan que el hecho de apoyar una u otra causa de forma virtual sea una forma de lavar conciencias para esas personas que no salen a la calle a protestar, como he oído en algunas ocasiones bajo el término “activismo de sofá”. Vivimos demasiado rápido, todo es para ayer y existe más cantidad de información de la que podemos procesar. Para mí, el hecho de apoyar una campaña que una persona u organización comienza en defensa o protesta por algo implica que las personas se interesen por un tema que no por ajeno a ellos sea menos importante. Internet y las redes sociales hacen que estas actuaciones lleguen a muchas personas y que estas tomen conciencia de lo que ocurre en determinados lugares. En muchos casos, los temas que se exponen son desconocidos porque no suscitan interés para los grandes medios de comunicación bien porque afectan a una minoría, bien porque son contrarios a determinadas opiniones o porque tienen censurados determinados temas. Por eso, entiendo que participar en estas acciones supone no sólo tomar conciencia de ello, sensibilizar y formar parte de la ciudadanía.

Ya para terminar, me gustaría saber cuales son en tu opinión los aspectos fundamentales para ‘enganchar’ a los usuarios en las redes sociales desde la biblioteca pública.

A. A.: En primer lugar creo que dentro del paralelismo entre las dos realidades, la virtual y la real, debe primar ésta por encima de todo. Es nuestra comunidad, en la que nos encontramos nuestro principal objetivo, al que hemos de dirigir nuestro trabajo
Es a la hora de dirigir este trabajo cuando las redes nos pueden ser de gran utilidad. De cara a nuestros servicios, son muchas las cosas que podemos hacer para atraer usuarios desde las redes. Se debe considerar a estos usuarios como un colectivo más, al que se pueden dirigir nuestro trabajo de forma específica, ofreciendo servicios de difusión como blogs dedicados a temas concretos, recomendaciones, foros de debate, wikis en las que se incida en temas y autores locales, centros de interés virtuales, tablón de anuncios o de quejas, concursos, consultas, calendario de publicaciones y actividades, novedades en la biblioteca,… se trata de ofrecer los mismos servicios que de forma presencial, y lograr aliados dentro de nuestro ámbito, creando una identidad colectiva y humanizando, así, ese amplio espacio en el que se tejen tantos proyectos de tinte individual.

Entrevista con… Ian Clark

Hace tiempo, durante el movimiento Occupy Wall Street, ví una fotografía en internet de una chica con una pancarta que decía “You know things are messed up when librarians start marching” (Sabes que todo está hecho un desastre cuando los bibliotecarios empiezan a manifestarse)
Esta semana pasa por El Mundo Web Social un bibliotecario radical, Ian Clark (@ijclark), al que conocí a través de Twitter hace unos años con el movimiento Voices for the Library, del cual fue co-fundador. Actualmente ejerce en la biblioteca de la facultad de Psicología de la Universidad de East London, trabajo que compagina con otras ocupaciones como editor de la revista británica Journal of Radical Librarianship (en acceso abierto), administrador de Informed y colaborador de otras publicaciones como The Guardian, e Information Today Europe.

Comentada brevemente parte de su trayectoria profesional, lo mejor es que leáis la extensa, profunda e interesante conversación que he tenido con él, porque creo que es la mejor forma de comprender su concepto del trabajo en una biblioteca y del uso de las tecnologías, que he de decir, es una forma de pensar bastante en sintonía con la mía.


Ian, tú trabajas en una biblioteca universitaria. ¿Qué piensas sobre vuestra formación y adaptación hasta el momento a las redes sociales en este ámbito?

Ian Clark: Bueno, yo creo que los medios de comunicación social han recorrido un largo camino en nuestras bibliotecas en los últimos años. Teniendo en cuenta que ha habido cierta resistencia a utilizar estos medios, yo diría que hemos avanzado bastante en los dos últimos años. Las herramientas de comunicación online ya no son vistas como una opción que podamos ignorar, porque se han convertido en esenciales dentro de nuestro “arsenal” de comunicaciones.

No obstante, claro que todavía hay bibliotecas que, aunque ven su utilidad a nivel de organización, todavía no ven el valor de las redes sociales como herramienta profesional que debieran utilizar. Esto se debe en parte a algunas dificultades para fomentar el discurso profesional, y permitir a la profesión el progreso de una forma que tal vez antes no era posible cuando los bibliotecarios estaban más alejados (también respecto a la distancia entre ellos). Creo que es importante hablar sobre su importancia y demostrar el valor de la participación en las redes sociales, aunque al final tenemos que aceptar que algunos no van a ser “convertidos”.

Echando un vistazo a tu presentación “Designing a better library experience”, hablas de algunos conceptos fundamentales a desarrollar, incluyendo el compromiso como la base de una fuerte comunicación abierta. ¿Cómo explicar a los directores de las bibliotecas que hay que invertir en la comunicación online?

I. C.: Creo que es de vital importancia en el clima actual que bibliotecas, instituciones y usuarios se unan. Creo firmemente en las estructuras organizacionales planas, y pienso que los usuarios deben participar en la gestión global de la biblioteca tanto como sea posible. Desde luego que tardaremos un tiempo en llegar a eso, pero la comunicación es un elemento clave para sentar las bases para llegar a ese nivel de integración. 

Estoy convencido de que la estrecha cooperación entre los usuarios y la biblioteca dará lugar a un mejor servicio que satisfaga sus necesidades y fortalecer el vínculo entre ambos. Esta fortaleza  tiene una serie de efectos positivos, sobre todo una percepción buena de la biblioteca por parte de quien la utiliza. A través de un diálogo abierto y eficaz, podemos asegurar una poderosa relación que beneficia a la biblioteca, y a la institución en general.
Eso sí, para eso esta debe ser una conversación en relación de igualdad, sin jerarquías, y asegurarnos de que aprendemos tanto como lo que se supone que deben “aprender” gracias a nosotros. Esto último es especialmente importante, dado que las redes sociales nos proporcionan un foro público que, si se emplea bien, puede proporcionarnos mayor colaboración y cooperación.

En definitiva, tanto si queremos un modelo de biblioteca competitivo, mercantilizado, o colaborativo, las redes sociales tienen un papel fundamental porque nos acercan al usuario, con los consiguientes beneficios mutuos que ello supone.

En tus artículos hablas a menudo de una progresiva mercantilización de los servicios de las bibliotecas. ¿Crees que las bibliotecas en las redes sociales se dirigen al ciudadano como un consumidor o cliente, o como un ciudadano con derechos?

I. C.: Soy muy crítico con el uso de términos neoliberales que actúan como facilitadores de una dañina y regresiva ideología. Es por eso que trato de evitar ciertos términos, porque creo que son inadecuados para la gente que trabajamos en bibliotecas. Por ejemplo, “consumidor” inmediatamente crea una barrera entre nosotros y el usuario, que luego tiene que ser superado por lo general, utilizando estrategias de marketing. En mi opinión, que es la de alguien que ha trabajado en el sector del ‘retail’ años atrás, el cliente interactúa con el servicio a un nivel muy limitado. Un minorista vende un producto acabado que el usuario compra y utiliza.

En una biblioteca académica la relación es más de sociedad o equipo, en la medida en que trabajamos con los alumnos en la co-creación de conocimiento, asegurándonos que reciben la mejor información posible, y en definitiva colaboramos para conseguir ciudadanos informados y educados. El buen conocimiento o educación no se puede comprar, porque depende tanto del usuario como del proveedor del servicio. Es otro tipo de relación diferente a la de vendedor/comprador.

Esto también es válido para las bibliotecas públicas. Estas no están ahí para vender, sino para ayudar a garantizar la alfabetización del ciudadano, tratar de lograr que sea capaz de desempeñar plenamente su papel en la democracia. Esto se hace, por ejemplo, asegurando que todos los niños sean iguales en cuanto a acceso a los recursos informativos, o luchando contra la brecha digital proporcionando acceso a Internet para que todas las personas puedan tener a su alcance los servicios sociales, e intercambiar información online. Las bibliotecas públicas no van de producir y facilitar un mayor consumo sino de garantizar, en la medida de sus posibilidades, que cualquier ciudadano pueda participar en igualdad de condiciones en la sociedad.


“Muchas se comunican con los usuarios como si fueran clientes, consecuencia de un discurso para fomentar la creencia de que los beneficios económicos y el consumo deben ser prioritarias”


Concluyendo, sin embargo yo diría que en la actualidad muchas de estas instituciones están orientadas a comunicarse con los usuarios como “clientes”. Y esto es consecuencia de un cambio en el discurso para fomentar la creencia de que los beneficios económicos y el consumo deben ser las principales preocupaciones, mientras que la participación en democracia y el tratar a las personas como ciudadanos deben ser preocupaciones secundarias (cuando no lo deben ser en absoluto). Esto es debido, en mi opinión, a una ideología neoliberal ya arraigada que ha corrompido nuestros servicios públicos, y que priorizan el afán de lucro por encima del bien público.

Formas parte de “Radical Librarians” en Inglaterra (también de la campaña “Voices for the Library”) surgidos a raíz de la difícil situación de las bibliotecas públicas por las políticas de recortes del Gobierno de Cameron. Este movimiento tiene una buena presencia en redes sociales. ¿Cómo crees que están ayudando a abordar la situación a partir de los eventos y la web social?

I. C.: Bueno, Radical Librarians no fue sólo una respuesta a la denominada agenda de “austeridad” en Reino Unido. También es una reacción contra el aumento de la comercialización de las bibliotecas en general, y la corrupción gradual de la profesión, como el abandono de la ética con la esperanza de permanecer “relevantes”. Damos un enfoque renovado sobre las raíces de la profesión. Hemos ido creciendo poco a poco, y creo que hemos visto ya ciertos cambios en la retórica de los profesionales desde la aparición del colectivo, aunque soy realista sobre en qué medida lo hemos logrado. Y tampoco ha estado exento de dificultades.

Inicialmente hubo muchas voces despectivas que fueron desalentadoras y desafiantes para algunos de nosotros que deseábamos abrir espacios para conversaciones que hasta entonces estaban cerrados. También está además el peligro del burn-out, de tener expectativas poco realistas de lo que podemos lograr. Yo creo que es fundamental ser idealista de pensamiento y obra, pero realista en las expectativas. Con demasiada frecuencia el idealista puede ser demasiado optimista sobre lo que se espera lograr y, al hacerlo, corre el riesgo de agotarse y desanimarse si sus expectativas no se cumplen.

Creo que es importante entender que la construcción de una alternativa duradera requiere tiempo. Lo que es vital es la construcción de la infraestructura, ya sea a través de reuniones (no me gusta el término “desconferencias”, pero supongo que es el término coloquial), revistas, blogs y redes sociales. La construcción de marcos radicales es crucial para lograr lo que queremos lograr, y nuestras mentes deben centrarse en eso en lugar de resultados.

“Están sirviendo para consolidar las ideas, aumentar la difusión y una comprensión más clara de lo que significa ser radical en nuestra profesión”


En concreto en Radical Librarians, serían la revista, las redes sociales y las reuniones los medios para consolidar las ideas, para aumentar las posibilidades de difusión y una comprensión más clara de lo que es ser radical respecto a los profesionales de la información. Antes de RL había poco espacio para esto en público. Creo que, por su naturaleza, la aparición de estas bases ya es importante de por sí, porque a largo plazo ayuda a tratar las preocupaciones y siembra las semillas del cambio radical. Es un camino largo, pero con un continuo enfoque en estas bases es nuestra mayor esperanza para desafiar el status quo.

Comparto contigo esta reflexión. Los bibliotecarios, tanto en la biblioteca como en las redes sociales, trabajamos para mejorar el acceso a la información por parte de los ciudadanos. La gente puede tener más conocimientos pero… ¿cómo se llega a dar cuenta de su libertad para cambiar las cosas?

I. C.: Creo que es vital que nosotros, como bibliotecarios, facilitemos el acceso a la información sobre las alternativas. En el clima actual, político y profesional, estamos acosados por el mito de TINA (‘There Is No Alternative’). A nivel político esto se manifiesta en la creencia de que la “austeridad” es el único camino lógico para asegurar el bienestar social y económico. A nivel profesional, se traduce en la adopción del lenguaje y las estrategias de mercado. Y cualquiera que busque alternativas abraza riesgos, tales como ser tachado de anticuado, o de no reconocer la realidad moderna.

Yo veo como fundamental facilitar una conciencia elevada de nuestra libertad para cambiar las cosas. Y no sólo en términos de ciudadanía, sino también profesionalmente. El mito de que los bibliotecarios somos neutrales es un problema que afecta a nuestra profesión, y tiene que ser superado. Somos una profesión política, que toma decisiones políticas con todos los documentos que compramos, y cada colección que mantenemos, porque nuestras decisiones se filtran a través de nuestras propias creencias y prejuicios. Es un imperativo para proporcionar la información necesaria, para que los usuarios hagan sus propios juicios. No tenemos que aconsejar a los usuarios, pero sí asegurarnos de que las fuentes de información que les facilitemos son válidos y tienen una base empírica sólida, y tener cuidado con el peligro de aplicar la misma importancia a todas. También debemos tomar conciencia de los riesgos inherentes a los recursos que utilizan, pero ser conscientes de que vayan en una dirección intelectual. Al facilitar el acceso y garantizar esa dirección, empoderamos a los usuarios y alentamos a una mayor libertad intelectual, y por lo tanto, permitimos una mayor conciencia de su libertad para generar el cambio.


Debemos abrazar la naturaleza política de nuestra profesión. Darnos cuenta de que nuestra misión principal es ofrecer igualdad de acceso a la información para todos. Eso, en términos de nuestro sistema democrático, significa facilitar el acceso a la información del gobierno, que es como guiar a la gente a pedir cuentas a los gobernantes. Esto significa darle a las personas las herramientas por ejemplo para protegerse de la vigilancia del estado y violaciones de su privacidad (ver página del proyecto Library Freedom Project).
La enseñanza de estas habilidades puede llegar a socavar la estructura actual si la gente toma conciencia de los métodos por los que se puede proteger del sistema, la apropiación capitalista de sus datos y de una peligrosa agenda neoliberal. Proporcionar tales habilidades puede ayudar a los ciudadanos no sólo a entender cómo pueden iniciar el cambio, sino también ser dueños de su propia libertad. Conseguir ciudadanos conscientes de su libertad para participar y transformar el mundo deberían ser absolutamente prioritarios para nuestra profesión, ya que sin el conocimiento de esas libertades no podremos nunca llegar a ser verdaderamente libres.